El desapego no es un alejamiento frío, hostil; no es una aceptación resignada y desesperante de todo aquello que la vida y la gente nos tire en el camino; no es una manera robótica de ir por la vida, absortos, y totalmente indiferentes a la gente y a los problemas; no es una actitud de inocente dicha infantil; ni un desentendimiento de lo que son nuestras verdaderas responsabilidades hacia nosotros mismos y hacia los demás; ni necesariamente una ruptura en nuestras relaciones. Tampoco es que retiremos nuestro amor y nuestra solicitud de amor que hayamos entregado alguna vez en la vida.
Segundo, aclaremos lo que no es el apego.
El apego no es una irremediable necesidad de vivir a través del otro o de los demás, no es adjudicar la felicidad y la paz emocional a los que nos rodean ni a nuestra pareja.
El apego a una persona o circunstancia no significa perdernos a nosotros mismos, a partir de la independencia podemos compartir todas nuestras necesidades afectivas y personales con la pareja, sin que a esta se le adjudique la calidad, cantidad y vigencia de dicha felicidad.
El apego suele ser mal entendido por las personas en donde algunas personas viven sufriendo y sufren viviendo de algo que, en esencia, siempre han tenido dentro de si mismos.
La felicidad no es responsabilidad exclusiva del otro, el amor no se obtiene del exterior, se comparte desde el interior con la pareja que elegimos y que nos permite expresar nuestras emociones, anhelos y sentimientos.
Compartir y recibir el amor de nuestra pareja no significa una condena y carta responsiva con fecha inicial pero no con fecha final, no implica una responsabilidad única e individual para quien lo recibe, se puede ser felices en la individualidad y esta compartirla con quien nos ha permitido caminar a su lado.
con todo esto antes dicho, el apego, entendido desde esta visión, es realmente sano, ya que el apego existe, pero hacia nosotros mismos, nuestros ideales, nuestro amor propio, nuestras convicciones, anhelos y deseos, apego a nuestros compromiso con nosotros mismos y con los que compartimos con nuestra pareja.
Cuando llegamos a separarnos de alguien o algo, primero debemos despegarnos de nosotros mismos, pero solo del proyecto, de lo que a nuestros ojos parecía importante, y después de hacer un análisis a fondo de lo que nos es o no conveniente sin traicionarnos a nosotros mismos, una vez hecho esto, no necesitamos correr de nosotros mismos, ni de nuestro pasado, ni de las personas a las que amamos y decimos amar, comenzamos a vivir el desapego primero con nosotros mismos y después con la persona que es implicada, sin amenazas, sin rencores, sin auto engaños ni con mentiras.
Así pues, el apego y el desapego se entiende, usa y practica, para nosotros mismos y como a nosotros nos gustaría llevarlo acabo.
con todo esto antes dicho, el apego, entendido desde esta visión, es realmente sano, ya que el apego existe, pero hacia nosotros mismos, nuestros ideales, nuestro amor propio, nuestras convicciones, anhelos y deseos, apego a nuestros compromiso con nosotros mismos y con los que compartimos con nuestra pareja.
Cuando llegamos a separarnos de alguien o algo, primero debemos despegarnos de nosotros mismos, pero solo del proyecto, de lo que a nuestros ojos parecía importante, y después de hacer un análisis a fondo de lo que nos es o no conveniente sin traicionarnos a nosotros mismos, una vez hecho esto, no necesitamos correr de nosotros mismos, ni de nuestro pasado, ni de las personas a las que amamos y decimos amar, comenzamos a vivir el desapego primero con nosotros mismos y después con la persona que es implicada, sin amenazas, sin rencores, sin auto engaños ni con mentiras.
