viernes, 28 de septiembre de 2012

Felicidad en la pareja...!!!

Todos vamos por la vida tratando de encontrar la tan prometida felicidad, al entrar a la edad adulta comenzamos dicha carrera para alcanzarla, entre nuestros recursos depositamos la felicidad en las personas, en las cosas o en las acciones, muchas veces trabajamos duro para conseguir un empleo, subir de posición, ganar más dinero, mantener una posición económicamente descansada, con recursos materiales que creemos nos garantizará la felicidad, desafortunadamente, después de obtener lo que creíamos nos haría felices, nos encontramos con la sorpresa de que, al final de todo, no somos felices, aún habiendo obtenido lo que tanto deseábamos.

Lo mismo pasa cuando instauramos como meta de la felicidad a las personas, nos proponemos encontrar a la persona adecuada para cubrir esa expectativa y si por suerte encontráramos a esa persona "ideal", después de mucho buscarla, nos ocupamos de esperar que sea este quien mantenga mi atención, mi emoción, mi alegría, la pasión, el enamoramiento, etc. a todo lo que da, pese a que la persona haya sido adecuada, la motivación y la posición de quien esta buscando dicha pareja es la equivocada, nos mantenemos felices por un tiempo y después, oh sorpresa!, tampoco nos sentimos del todo felices.

Cuando ponemos a la felicidad en una acción particular de nuestra vida, le adjudicamos a este solo hecho como proveedor de satisfactores, de felicidad, ya sea terminar una carrera, cambiarse de trabajo, casarse, tener un hijo, después el segundo, después el tercero, después divorciarse, después casarse por segunda vez, después hacer zumba, después practicar tiro con arco, después estudiar otra carrera, etc. todas son metas que si bien se cumplieran, jamás nos van a dar la felicidad que esperábamos en automático por las acciones mismas, y peor aún si no se cumplen, nos quejaríamos de que por no poder haber hecho tal o cual cosa, no podemos ser felices.

¿Que es pues la felicidad?
Desafortunadamente, las imposiciones externas, las comparativas sin fundamentos reales y los idealismos impulsivos, nos haces concebir que la felicidad es un "algo" que debe de llegar a nuestras vidas, para llenarnos de alegría y que debemos de trabajar toda nuestra vida por hacer algo que nos permita ser felices desde afuera, nada mas equivocado, la felicidad no vendrá de afuera, la felicidad, la alegría el aburrimiento y la mayoría del resto de las emociones, vienen de uno mismo, de la percepción que le damos a las situaciones, a las cosas y a las personas, si pese a haber obtenido el trabajo que tanto ansiaba tener, después no me siento feliz o satisfecho, lo primero a preguntarse es, que me pasa a mi que no puedo ser capaz de disfrutar de lo que tanto deseaba y que en principio de dio alegría; cuando elijo pareja, puede ser una buena elección, haber vivido un sin fin de alegrías y felicidad, pero, cuando empiezo a sentir aburrimiento, insatisfacción, rutina, etc. debiéramos preguntarnos, que parte estoy olvidando de mi para no poder disfrutar de mi relación, que cosas estoy ahora poniendo como prioritarias que no me permito sentir la alegría que tanto disfruté al inicio, que estoy olvidando yo hacer para sentirme yo feliz con lo que elegí.

Resulta que ponemos en la felicidad aspiraciones tan altas que la vuelve prácticamente inaccesible, y al no poder alcanzarla, nos frustramos enojamos y seguimos ideando ser felices desde lo que piense que vendrá desde afuera, haber alcanzado el trabajo deseado y después no sentir satisfacción, puede provocar que incluso renunciemos a ese trabajo, el trabajo no necesariamente era el problema, ni necesariamente las personas, y tal vez hasta el sueldo era razonable, pero aspirábamos que la emoción de haberlo conseguido y la satisfacción que ello me provocó, perduraría para siempre, al no ser así, asumimos que el responsable es todo lo de alrededor, buscamos pretextos y justificaciones para nosotros mismos con tal de salirnos de ese ambiente "aburrido" y terminamos perdiendo oportunidades que serían buenas para nosotros, en aras de soñar con el trabajo ideal.

Queremos que la pareja sea casi perfecta, que el enamoramiento sea eterno, no equivocarnos nunca, que la pasión siga intacta, siempre tener una relación sexual espectacular, tener todas las necesidades emocionales cubiertas, hacer lo que es "bueno" para mi que al final eso me seguirá permitiendo ser feliz, que mi pareja me enamore siempre.. y pasando los años, ¡oh sorpresa!, nos volvemos a sentir infelices, incompletos e insatisfechos, nos descubrimos en la incomodidad, en la pasividad, en el deseo permanente por sentirme feliz como en un principio, y comenzamos una escalada de justificaciones que nos orilla a nosotros mismos a decir, fue bueno mientras duró, yo merezco ser feliz, quiero darme la satisfacción de vivir nuevamente la pasión el deseo, el amor y sentirme atractiva, seductora, saberme capaz de ser atrayente para otras/otros, al haber siempre esperado que la felicidad, la alegría y el resto de las emociones satisfactorias nos vengan de fuera, provoca que al evolucionar al ser personas cambiantes, necesariamente cambiantes, esto nos parezca mal, queremos estar forzosamente enamorados y como ya no lo percibo así, busco inmediatamente algo que sea responsable de ello, y en una pareja que es lo más cercano que tenemos, AL OTRO.

Esto provoca el rompimiento en las parejas, cuestionándose incluso que la elección que habían hecho, no fue la adecuada y como por obligación nos ponemos una razón en la cabeza de decir, esto no funciona ni funcionará, a buscar en otr@ la emoción que esta pareja no pudo mantener en mi. Terminan convencidos de que tienen derecho a ser felices y que al final no queda otro más remedio que dejar todo y buscar a otro.

Desafortunadamente no vislumbran que en las subsecuentes relaciones, será la misma historia, pasarán por las mismas frustraciones y pueden caer en la resignación de ser infelices con la pareja que eligieron "equivocadamente" o, saltar de pareja en pareja desesperándose cada vez más de que nadie l@s podrá hacer felices.

Muchas parejas incluso dicen amar al otro, no haber queja de nada, haber estado conformes con la elección de pareja que hicieron pero que, aún así, sienten una profunda insatisfacción. Esta razón lleva a miles de parejas a terminar una relación que tenía mucho futuro y mucha probabilidad de éxito, tan solo por la percepción de insatisfacción que adjudican al otro y a otras cosas.

El principio es simple pero olvidado, la felicidad no esta de la piel para afuera (no depende de nada ni de nadie) la felicidad está de la piel para dentro, viene de nosotros mismos, de la actitud que tengamos frente a lo que tenemos y de la atención que pongamos nosotros mismos para nuestros gustos, deseos y fantasías. El conocer a la pareja que elegimos y aceptar que la vida cambia, las personas cambian y que quienes eramos entonces ya no somos los de ahora, nos puede permitir vislumbrar un mejor futuro para ambos, no de recuperar lo que había sido, sino de disfrutar lo que puede ser, en complicidad con el otro, con ese miedo que nos puede dar transitar lo desconocido de nosotros mismos y de la pareja, así al salir del otro lado del camino, seremos diferentes, más comprometidos con nosotros mismos y con lo que esperamos de la relación en pareja.

La felicidad, no tiene nada que ver con reirse, no tiene nada que ver con estar contentos, la felicidad va más encaminada a estar serenos y tranquilos con nosotros mismos y poder estar tranquilos con los que nos rodean, no haciéndolos responsables de nuestra tranquilidad pero tampoco excluyéndolos del vinculo afectivo, llámese amigos, familiares y pareja, siempre y cuando en las otras partes haya disposición para la convivencia y el compartir.


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