Desde hace décadas, la Grafología a sido sometida a muchas evaluaciones y cada una sustenta la anterior y confirma su invalidez.
Los psicólogos que optan por utilizar esta técnica, al día de hoy deben de ser considerados como poco profesionales y agregaría, CHARLATANES, peor aún aquellos que no tienen estudios en ciencias del comportamiento.
Podemos decir que una predicción de la personalidad hecha por un Grafólogo tiene la misma validez que una lectura de cartas de Tarot, o los Horóscopos, forma parte ya de un show televisivo para engaña bobos, ya que las supuestas técnicas y bases con la que cuenta esta herramienta, suele basarse en las inferencias de la persona que lo realiza y no puede ser replicado por otro grafólogo y mucho menos, ser comprobada por una herramienta psicológica de análisis de la personalidad.
Cabe mencionar que en la República Mexicana no es valido como prueba pericial en un juicio, un estudio de personalidad por medio de la Grafología, para ello existen muchas mas pruebas Psicométricas y Proyectivas, que en conjunto ayudan con base científica y expertés (pericia) del psicólogo Forense, realizar una perfilación adecuada.
Aquel Perito en Psicología, que haya usado la grafología como prueba psicológica, puede ser fácilmente desacreditado por otro perito, se puede "tumbar" su pericial, invalidarla frente al juez y carecer de toda certeza en el resto de sus resultados, por ello nadie que se diga experto y respetuoso de la profesión de Psicología, haría uso de la Grafología para nada.
GRAFOLOGÍA vs PERITAJE CALIGRÁFICO
Una advertencia: no debe confundirse la grafología con el peritaje caligráfico o grafoscopía, ya que este último a lo que se dedica es el análisis de la escritura para corroborar a quién pertenece lo escrito -por ejemplo-, en un litigio, el peritaje caligráfico se usa para determinar que un contrato ha sido efectivamente firmado por una de las partes, o que la carta fue escrita por la victima o el acusado en un juicio. esto se realiza por un experto (perito) en escritura que revisará, de manera concienzuda y con técnicas especificas, la validez de la escritura o firma para demostrar que un escrito pertenece o no a una persona, las dimensiones, formas, estilos, presiones sobre la hoja, etc, son analizados para determinar el resultado, similar a analizar una huella digital. Pero esta técnica no implica una predicción de personalidad ni pretende ir mas allá de su fin técnico al cual es adscrito.
Las siguientes son algunas evidencias científicas tomadas de un articulo publicado en el portal Psyciencia (16/08/2016), seguidas de una conclusión.
EVIDENCIAS
En una primera aproximación, parecería que testear las hipótesis de la grafología es algo que se puede hacer directamente, basta con evaluar a un grupo de personas usando herramientas de personalidad bien establecidas, aprobadas y estandarizadas para dicha población, luego evaluarlas con grafología, y analizar su poder predictivo.
esto funciona muy bien y nos ayuda a revelar con facilidad su ineficacia, sin embargo, para fines científicos convincentes, se le ha sometido a distintas evaluaciones.
Por ejemplo, en un estudio realizado en 1986, tres grafólogos analizaron 80 muestras de escritura provenientes de empleados en un firma bancaria. Un psicólogo clínico (no grafólogo), también analizó el mismo material escrito, de manera puramente intuitiva. Las 80 personas habían pasado previamente por una batería de pruebas realizadas al aplicar para el empleo, así que se evaluó qué tanto el análisis de personalidad que realizaron los grafólogos y el psicólogo a partir de la escritura se semejaba al arrojado por la batería de test. La investigación mostró que, si bien el análisis de la escritura tuvo un pequeño poder predictivo, el no grafólogo obtuvo los mismos resultados que los grafólogos (Ben-Shakhar, Bar-Hillel, Bilu, Ben-Abba, & Flug, 1986).
"LAS RESPUESTAS DADAS POR LOS GRAFÓLOGOS NO FUERON MEJORES QUE UNA ELECCIÓN HECHA AL AZAR"
En otra investigación reportada en el mismo artículo, se les pidió a 5 grafólogos que adivinaran la profesión de 40 personas a partir de una producción escrita estandarizada (es decir, las personas copiaron una serie de textos). Se les dijo a los grafólogos que había 8 profesiones incluidas en la muestra, y que podían marcar a cuáles profesiones podría corresponder cada muestra escrita. Se encontró que no sólo las respuestas dadas por los grafólogos no fueron mejores que una elección hecha al azar, sino que tampoco las respuestas fueron similares entre los distintos grafólogos (Ben-Shakhar et al., 1986).
Una investigación similar fue realizada a través del auspicio de la cadena de televisión BBC (Edwards & Armitage, 1992). Se tomaron muestras escritas provenientes de cuatro profesiones distintas, se les dieron a un grupo de grafólogos, quienes tuvieron que emparejar las muestras escritas con las profesiones. Además, las mismas muestras escritas fueron analizadas por un grupo de estudiantes de psicología, y por otro grupo de personas sin ninguna calificación académica. Mientras que los grafólogos tuvieron una tasa de aciertos del 65%, los estudiantes de psicología acertaron en un 54%, y el segundo grupo control de personas sin calificación acertó en un 59%, lo cual, si bien ofrece una débil evidencia a favor del análisis de la escritura, señala que los grafólogos no se desempeñaron mucho mejor que una persona sin ninguna formación.
Un estudio al respecto con una metodología curiosa fue llevado a cabo por Bushnell (1996). 120 personas (60 parejas que estaban conviviendo desde al menos un año), fueron evaluadas por una prueba de personalidad aceptada, el 16PF (Cuestionario factorial de personalidad de R.B. Cattell ), y por grafología. Luego de un par de semanas a cada persona se le presentaron diez análisis de personalidad (cinco obtenidos por el 16PF y cinco obtenidos por grafología), y se le pidió que puntuara cada uno según la probabilidad de que fuera la propia descripción de personalidad. A continuación, de entre una muestra similar, cada persona tuvo que puntuar cuál sería más probablemente la muestra correspondiente a su pareja. Cada persona pudo identificarse a sí misma y a su pareja correctamente en los resultados del 16PF, pero no en los resultados del análisis grafológico.
"LOS AUTORES SEÑALAN QUE ESTOS RESULTADOS MUESTRAN QUE LA VALIDEZ DEL ANÁLISIS DE LA ESCRITURA ES LIMITADA"
Tett y Palmer (1997), tomaron una muestra de 49 estudiantes, los cuales realizaron un test de personalidad (el JPI-R), y una muestra de escritura, que fue analizada según los parámetros de grafoanálisis, que asigna determinados valores a características de la escritura tales como las características de los palitos de las “t”. Se analizó la correlación entre los rasgos de personalidad postulados por esta metodología con los rasgos de personalidad obtenidos por el JPI-R, y se encontró que sólo 6 de 119 relaciones fueron similares, mientras que 5 fueron opuestas. Los autores señalan que estos resultados muestran que la validez del análisis de la escritura es limitada.
Más recientemente Dazzi y Pedrabissi (2009), realizaron una investigación en la cual le administraron el Big Five Questionnaire -un test bien establecido y ampliamente usado para evaluación de rasgos de personalidad- a 101 participantes, a los cuales también se les pidió una muestra neutra (es decir, no autobiográfica), de escritura, que fue analizada por dos expertos grafólogos a quienes se les pidió que puntuaran cada muestra según los mismos rasgos de personalidad que evalúa el Big Five (rasgos como dominancia, cooperación, control emocional, control de impulsos, perseverancia, etc.). Los resultados obtenidos por los grafólogos no correlacionaron con los resultados obtenidos por el Big Five, y tampoco las evaluaciones hechas por un grafólogo fueron similares a las evaluaciones realizadas por el otro grafólogo. En otra investigación publicada en el mismo artículo, se trató de discernir si los grafólogos tendrían mayor poder inferencial que no grafólogos, lo cual nuevamente arrojó resultados negativos: un grafólogo resultó tan efectivo como un no-grafólogo realizando inferencias sobre rasgos de personalidad.
Con respecto a esto último, es notable la constancia con la cual varios estudios señalan que las predicciones hechas por grafólogos a partir del análisis de la producción escrita pueden ser igualadas por no grafólogos -es decir, personas sin ninguna formación en grafología analizando el mismo material intuitivamente. En una investigación reciente Mouly y colaboradores (2007), por ejemplo, encontraron que grafólogos y no grafólogos tuvieron el mismo grado de precisión identificando cuáles muestras de escritura pertenecían a personas con intentos de suicidio y cuáles a personas sin intentos de suicidio.
Hasta aquí hemos recorrido algunas investigaciones puntuales, pero también se han realizado varias revisiones generales de literatura, y tampoco ofrecen perspectivas mucho más favorables para con la grafología.
"LA VALIDEZ DE LOS GRAFÓLOGOS FUE CASI CERO, Y QUE PSICÓLOGOS SIN FORMACIÓN ANALIZANDO MUESTRAS DE ESCRITURA SE DESEMPEÑARON MEJOR QUE LOS GRAFÓLOGOS"
Neter y Ben-Shakhar (1989), hicieron meta análisis de 17 estudios analizando el uso de grafología para selección de personal, abarcando 1223 muestras analizadas por 63 grafólogos y 51 no grafólogos, y reportaron que en los casos en los cuales fueron usados contenidos neutrales (es decir, en donde en el material escrito no tenía indicadores de personalidad), la validez de los grafólogos fue casi cero, y que psicólogos sin formación analizando muestras de escritura se desempeñaron mejor que los grafólogos en todas las dimensiones evaluadas. Los autores llegan a afirmar lo siguiente:
“Los grafólogos no se desempeñan mejor que los no grafólogos al predecir el desempeño futuro en base a textos manuscritos. De hecho, las predicciones de los grafólogos tienen un índice de correlación más bajo con los criterios que las de los no-grafólogos” (…) “el vínculo entre rasgos tales como honestidad, liderazgo o inteligencia y características específicas de la escritura manuscrita no ha sido especificado ni explicado, y no hay razón para creer que tal vínculo existe en absoluto”
Diez años más tarde Driver y colaboradores (1996), llevaron a cabo una revisión exhaustiva de la literatura hasta el momento y ofrecieron las siguiente conclusiones:
“Nuestra revisión de la literatura sugiere que la utilidad de la grafología como ayuda en las decisiones de empleo es como mínimo cuestionable”(…) “Hoy la preponderancia de la evidencia científica es simplemente demasiado negativa como para que los profesionales continúen utilizando la grafología para ayudarse con decisiones laborales vitales. Creemos que hasta que se haya presentado nueva y sustancial evidencia, la grafología debe ser descartada.”
CONCLUSIÓNES
Las investigaciones, meta-análisis y revisiones que hemos resumido aquí son bastante coherentes: la grafología no es una herramienta muy confiable para la evaluación de rasgos de personalidad, y en algunos casos hasta puede disminuir la validez de una evaluación. Si bien hay algunas investigaciones que apoyan la utilidad de la grafología, ese apoyo se desvanece a medida que aumenta el rigor científico y metodológico. E incluso en los contados casos en los cuales el análisis de la escritura manuscrita resultó de alguna utilidad en una investigación bien diseñada, dio lo mismo que el análisis fuera realizado por un grafólogo o por un autodidacta en la materia.
"LA GRAFOLOGÍA NO ES UNA HERRAMIENTA MUY CONFIABLE PARA LA EVALUACIÓN DE RASGOS DE PERSONALIDAD"
Con respecto a esto, hay una cita de la revisión de Driver y colaboradores (1996).
“Se ha sugerido que la grafología puede usarse en conjunto con otras evaluaciones y procedimientos de selección. Por ejemplo, de acuerdo al Director de Reclutamiento de Credit Lyonnais: ‘La grafología es sólo un complemento’ (…). Sin embargo, creemos que si una herramienta de evaluación no agrega eficiencia predictiva (ie. una mejora en la calidad de seleccion de los candidatos), entonces la herramienta no agrega nada y no debe ser utilizada. Sin embargo, como hemos demostrado en este artículo, la evidencia de las últimas dos décadas se ha pronunciado de manera mucho más negativa en contra de la grafología.”
Se a pretendido comparar y justificar a la grafología con las pruebas Proyectivas, (Test Machover, Persona Bajo La Lluvia, Test de Rorschach, etc.), sin embargo, dichas pruebas han sido replicadas desde su aparición, probadas y adaptadas en distintas poblaciones y corroboradas con otras pruebas psicológicas y estas si cuentan con un sustento científico, además que las pruebas proyectivas suelen y deben usarse en conjunto con otras pruebas que confirmen y den una conclusión fiable de la interpretación que se espera de ellas. No así la grafología que pretende por si misma, dar una conclusión respecto a la personalidad, y tampoco tiene sustento científico para ser usada en conjunto con otras pruebas, ya que su validez y utilidad es prácticamente nula.
una crítica frecuente es “se trata sólo de una herramienta y debe usarse junto a otras”. Sin embargo, sumar herramientas de validez dudosa es una mala manera de aumentar la precisión de una evaluación. Si la herramienta A es de mala calidad, la herramienta B también, y la C también, no se ve cómo una conclusión basada en A + B + C podría ser válida; quizá este ámbito sea el único en el cual acumular errores lleve a un acierto, pero parece poco probable.
Ahora bien, ¿por qué se sigue utilizando la grafología si es tan poco válida? Varios autores (Ben-Shakhar et al., 1986; King & Koehler, 2000), señalan que probablemente se trate del efecto Forer, tambien llamado efecto Barnum (sobre el cual hemos escrito esta revisión), el mismo que actúa en los horóscopos, por el cual en las descripciones de personalidad tendemos a sólo considerar los aciertos e ignorar los errores.
En resumen, adhiriendo a lo escrito por Driver y colaboradores, considerando la evidencia disponible, parece que va siendo hora que estas prácticas se pausen hasta tanto haya evidencia que las sostenga.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Dudas y preguntas..