Ellos no tienen que hacerlo todo, ellos necesitan de un sexo muy sucio, muy rico, un sexo delicioso con una puta, con su puta. Ellos necesitan de la indecencia fresca, de la mente más retorcida para volar en medio de unas piernas.
Ellos te miran y tú debes actuar, sigue ése instinto animal, llévatelo al auto, a un rincón donde lo puedas masturbar, regálale tu lengua en la punta de su más rica humedad, forma círculos y traga todo lo que tu boca desea probar.
Se una completa descarada, embarra tu cuerpo a él, enséñale que sabes moverte, que no te da pena ser una promiscua a causa de su tacto. Hazlo gemir con palabras en su oído, canta unas palabras excitantes. Hazle, hazte, háganse.
Baila, gime, respira acelerado, enséñale tus deliciosos senos ansiosos, fogosos. Danza, grita, alaben el momento que se tienen observándose.
Amarlo es cosa fácil, cogerlo como debe ser no es tan sencillo, no hagas la rutina en su cuerpo, hazte suya en la yema de sus dedos, deja que se muera la decente y saca la hembra caliente que eres. Ellos merecen un sexo complaciente de una mujer que disfruta mojar sus bragas, chupar sus dedos, tocar su vulva invitando a probar de su sexo.
Ellos no deben solo decirte cómo ponerte, sorprende a sus ojos empinando el cuerpo, arqueando la espalda, agarrando y abriendo tus antojables nalgas. Ellos merecen hagas de ti un festín montada en su cadera cabalgando hacía la felicidad de un orgasmo.
Besa su boca, besa su pecho, besa sus mejillas que se marcan, que te encantan. Vibra, suda, causa un desastre de tu piel pegada a él. Moja tu cuerpo, moja su cama, mójalo todo.
Ellos no sirven solo para chorrearse, ellos son la causa perfecta para arrodillarse, acaba, pide más, hazlo frente al espejo, pide aún más duro, más suaves sube, baja, recorre su espalda, sus muslos.
hazlo tuyo, hazte de él, deja que camine por tu vientre con sus venas. Deja que se venga en tu garganta, en la cara, entre tus cejas, deja que sea libre de explotar.
Recuerda que es el hombre que amas, que elegiste para recibir su amor, para darle el tuyo, te ama y te desea, ríndete a su placer, que al final, él también es tu placer.
Ellos no tienen que cogerte solo a ti, tú también tienes que cogértelos y acabar tendida en la cama junto a ellos, dejarlos con ganas de volver a probar lo maravilloso que posees en tu cerebro.
─Yika

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Dudas y preguntas..