lunes, 24 de diciembre de 2012

NAVIDAD Y AÑO NUEVO


Haciendo a un lado el aspecto comercial de estás fechas y más aún la actitud hipócrita y de doble moral en la sociedad iniciaré el siguiente post...

Como cada fin de ciclo, es el momento propicio para reflexionar en que parte del camino estamos y recordar hacia donde vamos, por qué, con quién y de que manera, ya sea el fin de la universidad, el fin de un trabajo e inicio de otro, el mudarse de casa, el fin de una relación, el fin de año, etc...

Es por ello que ahora en Navidad y año nuevo, es el pretexto perfecto para saber que queremos de nosotros mismos, cuanto hemos hecho por nosotros comparado con los demás, enderezar el barco y reconocer nuestros fallos y aciertos, corregir el rumbo y avanzar hacia adelante, valorarnos por quien somos y valorar a quien nos rodea y por que no, hacer a un lado el orgullo, la negación, el auto-engaño y subsanar nuestra mente y nuestro corazón.

Rodearnos de personas que nos quieran, nos valoren nos amen y sobre todo, que valoremos esos pequeños detalles que ahora son lo que menos se encuentran, detalles como el dar, el compartir, el ser capaz de hacer y dejar a otros hacernos felices pero sobre todo, reitero, ser felices nosotros mismos como primer lugar.



No hay peor error en nosotros mismos el creer que la felicidad y el amor nos vendrá de afuera, de alguien, (esposo novio, novia, hermano, hijo, tía  madre, padre, sobrino, etc..) ni mucho menos de cosas materiales (dinero, viajes, ropa, casa, auto, joyas, hi-tech, etc...) El amor y la felicidad es de valorar lo que tenemos lo que somos por como somos y aceptarnos con nuestros defectos y mejorarlos, a su vez reconocer nuestras virtudes nuestras capacidades y nuestras cualidades como personas como profesionales, como trabajadores y como hombres y mujeres de bien. Solo después podemos tener la suficiente capacidad de estar acompañados por aquellas personas que son y le somos valiosos, que lejos de buscar un beneficio personal, se benefician de nuestra sola existencia y nosotros también de ellas; Claro, lo material como el dinero es necesario para subsistir, pero no es lo único, por lo cual no podemos adjudicar nuestra felicidad a ello, es efímero, variable y aún cuando lo tengamos asegurado, esto no nos brindará la felicidad el amor y la paz interior que tanto deseamos.

Es por ello que en esta Navidad y este fin de año los invito a evaluar sus vidas y permitirse el derecho a ser felices, contra todos los miedos, las vergüenzas y las culpas, redirigir el rumbo y encontrarse no con un objetivo sino con un camino el cual es... la felicidad.

Felices fiestas
Paz, amor y mis buenos deseos 

Mauricio Vilchis.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA MUJER FRENTE A LO MASCULINO


El concepto de lo femenino y de lo masculino tiende a ser cambiante de acuerdo al momentos histórico en el que se viva, esta afirmación no es nada novedosa, las diferencias sexuales y de género en la actualidad tiende a ser muy contradictoria, si pensamos que en décadas pasadas era tradicionalista, y siglos pasados era excluyente y sin equidad, al día de hoy existe camino avanzado en cuestiones de igualdad de oportunidades en ambos géneros, aunque todavía falta mucho más .

La mujer esta asumiendo su posición dentro de la sociedad (que no ganando), porque el lugar siempre lo tuvo, el no poderlo asumir por discriminación y defenderlo con el respaldo de la ley es la diferencia. Pero nos encontramos con que pese a que las oportunidades y los apoyos se extienden para respaldar a la mujer, es ella misma, algunas mujeres, las que no quieren asumir la posición que desde décadas pasadas se viene exigiendo con todo derecho y con toda claridad.



En el entorno civil una mujer puede decidir sobre su cuerpo, puede decidir tener o no a un bebé, puede aspirar a puestos más altos y pese a que sigue existiendo una clara diferencia y discriminación laboral, ahora es la mujer quien puede acudir a instancias y exigir su lugar o demandar lo que es su derecho, puede elegir vivir sola, puede ser madre soltera, puede, a sido y seguirá siendo cabeza de familia, la mujer elije, ya no la elijen y todos estos aspectos que vienen del ámbito social, de derecho ciudadano y de ley están comenzando a tomar fuerza dentro de la sociedad y eso es excelente, cabe recalcar,falta mucho camino; Pero es en el aspecto personal, individual y de relaciones, donde la mujer después de siglos de pelea, se puede encontrar con un profundo desconcierto respecto a su papel respecto del hombre.

Muchas mujeres deseaban que su pareja sentimental, hombre, externara sus emociones, que no fuera el estereotipo del macho, que las proveyera no solo de seguridad sino de compañía, afecto y respeto, que planearan ambos el futuro de pareja y de familia, que se interesara por su crecimiento personal y familiar, etc.



Después de un sin fin de etc. se comienza a ver desde hace al menos 2 décadas una importante participación de los hombres dentro de la pareja y la familia, hombres que se permiten entrar más en contacto con sus sentimientos y con plena disposición y convicción de re significar LO MASCULINO y desafortunadamente nos encontramos con algunas mujeres que, estando con un hombre con estas características, no saben que hacer y prefieren buscar el estereotipo al cual estaban acostumbradas, tal vez por comodidad, por interés  por el uso del chantaje, por la conveniencia social de ser la mujer sufridora, por muchas razones pero al menos una que es casi imprescindible en la mayoría de los casos, es la mujer que no se permite ver al hombre como un igual y "necesita" verlo como el superior, el poderoso el proveedor y fuerte porque si no, pierde el completo atractivo de fortaleza emocional y seguridad y se vuelve algo más que una "amiga" o un hombre débil.

Como esbozo del abandono del Edipo, la mujer buscará ahora el hombre que supla al primer objeto de deseo que fue su padre y dadas las características del mismo, un hombre que pretenda asumir una nueva postura frente a su género, no las cumple. Así como era labor exclusiva de los hombres el RE SIGNIFICAR LO MASCULINO, pese a las exigencias y críticas de la mujer, también ellas tienen un trabajo que hacer, comprender y asumir el nuevo significado de LO MASCULINO, ahora en consulta existe un numero cada vez más creciente de hombres que acuden a terapia para tratar de mejorar su forma de ser y mejorar su relación de pareja, pero sus parejas suelen tener algunos serios conflictos con el rol de género, tal pareciera que el que encuentren un hombre con capacidad para acordar y resolver conflictos, les causa "conflictos" a las mujeres. Prefieren que ellos sigan siendo los que tomen decisiones, para evitar asumir las consecuencias si la decisión no fue correcta y su posterior solución, que ellos sean los proveedores, incluso aunque ambos trabajen, la mujer desea que el hombre sea quien aporte la mayor cantidad de dinero a la casa, y que los gastos generales, (servicios, colegio, rentas, transportación  comida, etc.) sean responsabilidad del hombre, mientras que la mujer pese a que trabaje su aportación sea nula o poca, teniendo la posibilidad de usar su dinero a discreción, siguen buscando en los celos, el sinónimo de amor e interés por ellas, cuando su pareja masculina le hace extensiva la posición de libertad de elección y momentos de respeto a su intimidad y privacidad, ahora es la mujer quien lo interpreta como desinterés o falta de compromiso por parte de su pareja varón y se toma la opción de algunas mujeres puedan ir a buscar otras "emociones" con otros hombres, que no actúan como el hombre "ideal" que tienen a su lado que ya les "aburrió" y al final, eso que les enamoró de principio es la misma razón por la que terminan su relación, tratando de buscar un hombre que las "satisfaga" en todos los sentidos, pero cuando lo encuentran, no es lo excitante o emocionante que suponían debiera de ser, no es el perfil de su papá, macho agresivo fuerte valiente proveedor y mujeriego, que buscaban en un respetuosos, atento, caballeroso, emocional y equitativo hombre actual...

La mujer es infinitamente más capaz que el hombre en muchos sentidos y esta no es la excepción, desafortunadamente hay mucho camino que recorrer, ambos como participes de una relación de pareja que vincule la parte femenina y masculina, aprender a convivir con las diferencias y a asumir las igualdades  no como una competencia, si como un camino para la trascendencia en lo que a la vida en pareja se refiere, es valido que la mujer proponga, es valido que la mujer decida, es necesario que la mujer asuma el poder que tiene y deje a un lado en conformismo, pasar del lado de la crítica a lo masculino y haga su parte como mujer dentro de la sociedad, para ella misma no para otras ni menos para un hombre, aceptar que los hombres, así como ellas mismas, pueden decir no puedo, no se, no soy capaz de hacer esto, tengo miedos e inseguridades en algunas cosas y también necesito la compañía y el reconocimiento de mi pareja, sin temor a que por externar mis emociones, se me tache de poco hombre, débil o inútil.
Pueden hacer un ejercicio de auto crítica y evaluar sus exigencias respecto a lo masculino, re definir su posición y ver el por que de lo que un hombre hace me molesta, que tanto es problema de el y que tanto es un asunto mio a resolver.

Freud define el complejo de Edipo como el deseo inconsciente de mantener una relación sexual (incestuosa) con el progenitor del sexo opuesto y de eliminar al padre del mismo sexo (parricidio). Cuando el padre o la madre rompen el Edipo, se entiende que el deseo amoroso del hijo era la figura materna y/o paterna, pero cuando el padre se apropian del otro, le hacen ver al hijo o hija que tendrá que buscar a su propio Hombre o mujer, la cual será su objeto de deseo. en términos más sencillos, así como se dice que los hombres pueden que busquen en su pareja a su madre, la mujer también puede buscar al padre en su esposo o novio, el conflicto aquí no es necesariamente el hombre, sino lo que representa para la mujer ese hombre, que espera de el y principalmente como se concibe ella frente a un hombre.

Por lo demás, las mujeres que claramente buscan a un hombre proovedor que les resuelva su vida, puede resumiere en inútiles físicas y emocionales, inmaduras que no quieren hacerse cargo de si mismas y buscan a un hombre que les resuelva sus problemas incluido, su deseo de un perfil masculino que no están dispuestas a cambiar, porque no les es conveniente  implica individualismo, asumir su propia vida y muchas, no están dispuestas a hacerlo, por miedo o hueva.

Este es uno de los pocos artículos que escribo referente a la mujer frente a la nueva masculinidad, estoy convencido de la superioridad femenina, de la capacidad que ellas tienen para asumir el día a día mejor que la mayoría de los hombres, su más y mejor inteligencia y su capacidad de externar sus emociones, etc. No me esgrimo como un defensor de las mujeres, eso es una estupidez  las mujeres no necesitan que nadie las defienda y menos un hombre; pero lo que si es una obligación profesional que no se trata de endiosar a nadie, ni por genero ni edad ni nada, simplemente es una visión más de la realidad social en nuestro país y que con tantos cambios por delante es obligación tratar este tipo de temas de la manera más abierta posible sin la intención de generalizar, clasificar o descalificar a nada ni a nadie...




viernes, 16 de noviembre de 2012

Trastorno Déficit de Atención Con Hiperactividad (TDAH)


El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) es un trastorno de conducta que aparece en la infancia, y que se suele empezar a diagnosticar en torno a los 7 años de edad aunque en algunos casos este diagnostico se puede realizar de una manera más precoz. Se manifiesta como un aumento de la actividad física, impulsividad y dificultad para mantener la atención en una actividad durante un periodo de tiempo continuo. Además de esto hay niños en los que se observan a su vez problemas de autoestima debidos a los síntomas propios del TDAH y que los padres no suelen asociar a dicho trastorno. A su vez, el TDAH se puede asociar con frecuencia a otros problemas, y sus consecuencias se aprecian en distintos ambientes de la vida del niño, no solo el escolar, sino que también afecta en gran medida a las relaciones interpersonales tanto con la familia, como con otros niños y con sus educadores, siendo estas interrelaciones clave en el desarrollo del niño.

Según la clasificación norteamericana de enfermedades psiquiátricas DSM-IV y TR, no todas las personas que padecen TDAH tienen el mismo cuadro clínico. En algunas de ellas predominan los síntomas de TDAH de inatención, en otras los de hiperactividad e impulsividad, y en otras hay problemas tanto atencionales como de hiperactividad e impulsividad (lo que se conoce como TDAH combinado o mixto). Es decir, el TDAH se puede desglosar en varios subtipos, dependiendo de qué grupo de síntomas predominen.

Estas variantes son conocidas como "subtipos del TDAH". De todos ellos el más frecuente es el combinado, seguido del predominantemente hiperactivo-impulsivo. El subtipo predominantemente inatento es el menos frecuente de ellos, y se da más en niñas que en niños, frente a los otros cuadros clínicos que se detectan más en niños que en niñas. Es decir, debido a que los síntomas de inatención son más sutiles, se detectan menos y provocan que el diagnóstico de TDAH en niñas/adolescentes tarde más en realizarse o, en muchos casos, pase inadvertido.

Es posible que todos nosotros presentemos en algún momento síntomas similares a los del TDAH, sin que tenga mayor importancia ni quiera decir que deba ser diagnosticado. Los especialistas sólo diagnostican a un paciente de TDAH cuando son muchos los síntomas de TDAH, estos se presentan frecuentemente, aparecen en distintos ambientes (es decir, no sólo en casa o sólo en el colegio) y no son pasajeros, sino que se vienen arrastrando desde la primera infancia aunque haya alguna excepción en la que se tarde más en detectar. Además, es necesario que estos síntomas de TDAH causen de manera evidente problemas en el funcionamiento social, académico u ocupacional.

Síntomas de TDAH con hiperactividad-impulsividad

• Presenta inquietud, el niño se mueve en el asiento y les cuesta estar en clase en su pupitre
• Se levanta cuando debería estar sentado
• Corre y salta en situaciones inapropiadas especialmente en lugares en los que debe esperar
• Tiene dificultad para jugar tranquilamente
• Excitado a menudo, "como una moto"
• Habla excesivamente y también lo hace en situaciones que no debe
• Responde antes de que finalice la pregunta
• Tiene dificultad para guardar el turno en actividades de grupo
• Interrumpe a otros en los juegos, conversaciones, etc

Síntomas de TDAH con falta de atención

• No atiende a los detalles, comete errores
• tiene dificultad para mantener la atención en las actividades que está realizando
• Parece que no escucha “ensimismamiento”
• No sigue instrucciones, no termina las tareas
• Tiene dificultad para organizarse
• Evita tareas que requieren esfuerzo de concentración continuado
• Olvida y pierde cosas necesarias para su actividad
• Se distrae fácilmente con estímulos externos
• Se olvida de las tareas diarias

Además debemos de tener en cuenta que se pueden presentar síntomas de TDAH combinado, es decir, de hiperactividad-impulsividad y de falta de atención. En resumen, los síntomas de TDAH tienen que ser múltiples, en diversos ámbitos y que supongan una pérdida de funcionalidad de la persona para que se pueda realizar un diagnóstico de TDAH.


Tratamiento del TDAH

Cuando el psiquiatra diagnostica a un niño de TDAH, a su mente vienen tres objetivos que pretende conseguir mediante el tratamiento de la hiperactividad:

•       Normalizar los síntomas del TDAH. 
•       Diagnosticar (y tratar) los posibles trastornos asociados. 
•       Prevenir o paliar las consecuencias del TDAH 
  
Y para conseguirlo le informará y asesorará sobre el tratamiento del TDAH y de las siguientes cuestiones que se encuentran en las correspondientes secciones de esta página:
  1. Qué es el TDAH (definición y explicación de lo que es el trastorno).
  2. Los problemas asociados que haya detectado (síntomas en distintos ámbitos y de diferente tipología).
  3. La importancia de que los padres y maestros se entrenen en el manejo de los problemas de conducta del paciente, ya que son pacientes muchas veces incomprendidos y a los que se culpa de conductas que no pueden evitar (no lo hacen queriendo).
  4. Los pros y contras del tratamiento farmacológico del TDAH, respondiendo a sus dudas sobre qué tratamientos del TDAH han demostrado ser eficaces y cuáles no. 
  5. La necesidad de evaluar y tratar profesionalmente las dificultades académicas del paciente (algo conocido como valoración psicopedagógica).

El tratamiento del TDAH con mayor aval científico incluye fármacos, re educación pedagógica y entrenamiento a padres en el manejo de los comportamientos alterados de su hijo. Estos tres aspectos siempre se adaptan a las características del paciente, de forma que al final es un "traje a medida". Además de esto se debe proceder a evaluar por parte del profesional el tratamiento del TDAH realizando los cambios necesarios para que la adaptación al paciente sea perfecta o lo más próximo a ella, ya que cada paciente presenta unos síntomas y en un grado diferente. Debemos recordar a modo de resumen que este es un trastorno que se produce en muy diversos ámbitos y que, por tanto, debemos ajustar el tratamiento del TDAH a esta circunstancia.


Lo más importante para un niño, es la cercanía, protección y comprensión de la forma de vivir el mundo, el TDAH no significa algún tipo de retraso intelectual ni deficiencia mental, de hecho, la gran mayoría de los niños con este trastorno, son muy inteligentes, más que el promedio, por lo que una gran ayuda para estos niños es la comprensión, apoyo y reconocimiento de sus logros, lo que más han escuchado estos niños son regaños, gritos y descalificaciones, por parte de la escuela, de los maestros compañeros, papá, mamá, hermanos, familiares y conocidos, por lo que su autoestima se ve vulnerada...

aprenda a conocer a su hijo con TDAH, no son niños especiales, no son angelitos del señor, mucho menos discapacitados... son niños como cualquier otro que merecen vivir dentro de un ambiente sano donde pueda sacar provecho al máximo de su potencial, teniendo acceso a tratamiento, atención cuidados y cariños que como cualquier otro niño se merece, el mejor tratamiento que no opondrá resistencia es el verdadero amor de sus padres y de su familia. @CAP




jueves, 11 de octubre de 2012

CONTRATO CONYUGAL (del idealismo al amor adulto)


Esta es una forma de relacionarse con la pareja, de manera sana, real y verdadera, para que exista debe de haber disposición de ambas partes pero sobre todo, seguridad en nosotros mismos, de esa manera podemos entregarnos sin temor al abandono, sin la necesidad de pertenecer al otro y mucho menos, de dirigir al otro ni ser dirigidos, a esto se le llama amor adulto, donde puedo pasar horas y momentos a lo largo del día, sin siquiera pensar en ti, pero llegar a verte con mas amor y convicción que el día anterior.

La siguiente es una transcripción de la propuesta de Jorge Bucay sobre un contrato conyugal, no como encadenamiento, ni como condicionante, sino donde exclusivamente, el encuentro de almas y el cuidado del amor adulto, harán que las siguientes decisiones del "contrato" sean lo mejor para ambos...


CONTRATO CONYUGAL


1- Definición: El matrimonio es un compromiso afectivo, espiritual y social pensado para proyectar, compartir y disfrutar, en un marco seguro y trascendente.

2- Duración: El contrato se firma para toda la vida, pero el pacto debe ser renovado cada cinco años, debiendo re negociar los términos. Si no hubiera acuerdo de un nuevo contrato, este convenio expira.


3- Propiedad: Las partes acuerdan definitivamente no considerar al otro como parte de sus propiedades. Se entiende que mi esposa, mi marido o mi pareja son términos coloquiales que no implican dominio.

4- Vida en común: La mayor parte del tiempo habitarán juntos. Las tareas serán compartidas. Los dos se abstendrán de regañar al cónyuge, aunque cada uno puede recordar al otro sus responsabilidades con tacto y delicadeza. Cada uno lavará su propia ropa interior.

5- Dinero: Marido y mujer compartirán a partes iguales la responsabilidad e los gastos, cada uno conservará su cuenta bancaria y abrirán una compartida para el proyecto en común. Si en la división de tareas uno de los dos generara mas dinero que el otro, el ingreso será de todos modos compartido, disponiendo cada uno del dinero que necesite. Ambos evitarán decir al otro como y en que debe gastar el dinero.

6- Disputas: Los desacuerdos no serán considerados nefastos. Dado que se trata de dos individuos diferentes, se da por sentado que habrá desacuerdos. En esos caso la pareja encontrará el tiempo para buscar un acuerdo. Si no lo encontraran acordarán el desacuerdo. Si hace falta una decisión urgente, se dará prioridad a la decisión del mas capacitado o idóneo en el tema.

7- Peleas: Dado que los miembros son seres humanos y no máquinas, las disputas pueden generar discusiones y peleas. Las partes se comprometen a discutir sin faltarse el respeto ni psíquica ni físicamente.

8- Comunicación: Las partes se comprometen a estar siempre abiertas al diálogo. El tratará de hablar con ella aunque esté enfadado y ella tratará de no castigarlo a él restringiendo el contacto físico.

9- Sexo: Queda claramente establecido que la sexualidad de la pareja estará regulada únicamente por el deseo. Ninguno de los dos se sentirá obligado nunca a satisfacer los deseos del otro salvo que esto satisfaga sus propios deseos. A todos los demás efectos se establece que ninguna conducta sexual está prohibida, es sucia o pecaminosa si ambos acuerdan explorarla.

10- Fidelidad: La pareja puede pactar libremente esta regla optando entre cualquiera de las siguientes posibilidades:
a) La relación sexual es excluyente. 
b) Podría haber otras relaciones pero sin compromiso afectivo 
c) Cada uno decide libremente sobre sus relaciones extra maritales. 
En b) y en c) habría que acordar si estas otras experiencias deben contarse o deben ocultarse. Cualquiera sea la opción, derechos y obligaciones serán idénticas para los dos.

11- Niños: La pareja tendrá hijos solo en caso de que ambos deseen tenerlos (y en el momento en que ambos coincidan en el deseo). Mientras tanto, si los dos acuerdan que un aborto sería una decisión hiriente, por lo tanto será responsabilidad de ambos evitar un embarazo no deseado.

12- Familias: Cada uno tendrá con su familia de origen las relaciones que crea conveniente y aceptará la actitud que el otro tenga con ellos. Esto incluirá el derecho de cada uno de no dejarse presionar por sus suegros.

13- Amigos: Cada uno conservará sus amigos y amigas. No es imprescindible acordar ni hacer amistad con los amigos del otro, ni tampoco incluir los propios a la pareja.

14- Control: Cada uno renuncia expresamente a ejercer control sobre el tiempo, el aspecto, el cuerpo, los gustos y la forma de actuar del otro. Cada uno se hará responsable de sus acciones y de las acciones decididas en conjunto, pero no de las decisiones individuales del otro.

15- Divorcio: Cualquiera de los dos puede querer divorciarse cuando sienta que lo que han proyectado juntos ha perdido vigencia. El otro no se opondrá. Si existieran hijos menores, la pareja acuerda agotar los recursos para salvar el vínculo y proteger a los niños. Respecto de los bienes se acuerda que todo lo adquirido durante la vida en común será repartido y todo lo personal será conservado por cada uno.

16- De forma: Estos artículos podrán ser revisados a solicitud de cualquiera de los dos y modificados con el acuerdo de ambas partes. Violar alguna de estas cláusulas se considera suficiente causa para la ruptura del contrato y el infractor soportará como única pena el pleno derecho de su cónyuge de abandonar el vínculo.

17- Firma del contrato: El presente contrato no tiene ninguna validez jurídica, civil ni comercial. Es de uso exclusivamente privado y no puede ser esgrimido como argumento en un litigio. Para dejar esto claramente establecido debe ser firmado con la mano izquierda, sin ceremonia ni testigos.

No dudes en preguntar sobre alguna duda en alguno de los puntos propuestos y con gusto se pueden aclarar....

@mauriciovdj


viernes, 28 de septiembre de 2012

Felicidad en la pareja...!!!

Todos vamos por la vida tratando de encontrar la tan prometida felicidad, al entrar a la edad adulta comenzamos dicha carrera para alcanzarla, entre nuestros recursos depositamos la felicidad en las personas, en las cosas o en las acciones, muchas veces trabajamos duro para conseguir un empleo, subir de posición, ganar más dinero, mantener una posición económicamente descansada, con recursos materiales que creemos nos garantizará la felicidad, desafortunadamente, después de obtener lo que creíamos nos haría felices, nos encontramos con la sorpresa de que, al final de todo, no somos felices, aún habiendo obtenido lo que tanto deseábamos.

Lo mismo pasa cuando instauramos como meta de la felicidad a las personas, nos proponemos encontrar a la persona adecuada para cubrir esa expectativa y si por suerte encontráramos a esa persona "ideal", después de mucho buscarla, nos ocupamos de esperar que sea este quien mantenga mi atención, mi emoción, mi alegría, la pasión, el enamoramiento, etc. a todo lo que da, pese a que la persona haya sido adecuada, la motivación y la posición de quien esta buscando dicha pareja es la equivocada, nos mantenemos felices por un tiempo y después, oh sorpresa!, tampoco nos sentimos del todo felices.

Cuando ponemos a la felicidad en una acción particular de nuestra vida, le adjudicamos a este solo hecho como proveedor de satisfactores, de felicidad, ya sea terminar una carrera, cambiarse de trabajo, casarse, tener un hijo, después el segundo, después el tercero, después divorciarse, después casarse por segunda vez, después hacer zumba, después practicar tiro con arco, después estudiar otra carrera, etc. todas son metas que si bien se cumplieran, jamás nos van a dar la felicidad que esperábamos en automático por las acciones mismas, y peor aún si no se cumplen, nos quejaríamos de que por no poder haber hecho tal o cual cosa, no podemos ser felices.

¿Que es pues la felicidad?
Desafortunadamente, las imposiciones externas, las comparativas sin fundamentos reales y los idealismos impulsivos, nos haces concebir que la felicidad es un "algo" que debe de llegar a nuestras vidas, para llenarnos de alegría y que debemos de trabajar toda nuestra vida por hacer algo que nos permita ser felices desde afuera, nada mas equivocado, la felicidad no vendrá de afuera, la felicidad, la alegría el aburrimiento y la mayoría del resto de las emociones, vienen de uno mismo, de la percepción que le damos a las situaciones, a las cosas y a las personas, si pese a haber obtenido el trabajo que tanto ansiaba tener, después no me siento feliz o satisfecho, lo primero a preguntarse es, que me pasa a mi que no puedo ser capaz de disfrutar de lo que tanto deseaba y que en principio de dio alegría; cuando elijo pareja, puede ser una buena elección, haber vivido un sin fin de alegrías y felicidad, pero, cuando empiezo a sentir aburrimiento, insatisfacción, rutina, etc. debiéramos preguntarnos, que parte estoy olvidando de mi para no poder disfrutar de mi relación, que cosas estoy ahora poniendo como prioritarias que no me permito sentir la alegría que tanto disfruté al inicio, que estoy olvidando yo hacer para sentirme yo feliz con lo que elegí.

Resulta que ponemos en la felicidad aspiraciones tan altas que la vuelve prácticamente inaccesible, y al no poder alcanzarla, nos frustramos enojamos y seguimos ideando ser felices desde lo que piense que vendrá desde afuera, haber alcanzado el trabajo deseado y después no sentir satisfacción, puede provocar que incluso renunciemos a ese trabajo, el trabajo no necesariamente era el problema, ni necesariamente las personas, y tal vez hasta el sueldo era razonable, pero aspirábamos que la emoción de haberlo conseguido y la satisfacción que ello me provocó, perduraría para siempre, al no ser así, asumimos que el responsable es todo lo de alrededor, buscamos pretextos y justificaciones para nosotros mismos con tal de salirnos de ese ambiente "aburrido" y terminamos perdiendo oportunidades que serían buenas para nosotros, en aras de soñar con el trabajo ideal.

Queremos que la pareja sea casi perfecta, que el enamoramiento sea eterno, no equivocarnos nunca, que la pasión siga intacta, siempre tener una relación sexual espectacular, tener todas las necesidades emocionales cubiertas, hacer lo que es "bueno" para mi que al final eso me seguirá permitiendo ser feliz, que mi pareja me enamore siempre.. y pasando los años, ¡oh sorpresa!, nos volvemos a sentir infelices, incompletos e insatisfechos, nos descubrimos en la incomodidad, en la pasividad, en el deseo permanente por sentirme feliz como en un principio, y comenzamos una escalada de justificaciones que nos orilla a nosotros mismos a decir, fue bueno mientras duró, yo merezco ser feliz, quiero darme la satisfacción de vivir nuevamente la pasión el deseo, el amor y sentirme atractiva, seductora, saberme capaz de ser atrayente para otras/otros, al haber siempre esperado que la felicidad, la alegría y el resto de las emociones satisfactorias nos vengan de fuera, provoca que al evolucionar al ser personas cambiantes, necesariamente cambiantes, esto nos parezca mal, queremos estar forzosamente enamorados y como ya no lo percibo así, busco inmediatamente algo que sea responsable de ello, y en una pareja que es lo más cercano que tenemos, AL OTRO.

Esto provoca el rompimiento en las parejas, cuestionándose incluso que la elección que habían hecho, no fue la adecuada y como por obligación nos ponemos una razón en la cabeza de decir, esto no funciona ni funcionará, a buscar en otr@ la emoción que esta pareja no pudo mantener en mi. Terminan convencidos de que tienen derecho a ser felices y que al final no queda otro más remedio que dejar todo y buscar a otro.

Desafortunadamente no vislumbran que en las subsecuentes relaciones, será la misma historia, pasarán por las mismas frustraciones y pueden caer en la resignación de ser infelices con la pareja que eligieron "equivocadamente" o, saltar de pareja en pareja desesperándose cada vez más de que nadie l@s podrá hacer felices.

Muchas parejas incluso dicen amar al otro, no haber queja de nada, haber estado conformes con la elección de pareja que hicieron pero que, aún así, sienten una profunda insatisfacción. Esta razón lleva a miles de parejas a terminar una relación que tenía mucho futuro y mucha probabilidad de éxito, tan solo por la percepción de insatisfacción que adjudican al otro y a otras cosas.

El principio es simple pero olvidado, la felicidad no esta de la piel para afuera (no depende de nada ni de nadie) la felicidad está de la piel para dentro, viene de nosotros mismos, de la actitud que tengamos frente a lo que tenemos y de la atención que pongamos nosotros mismos para nuestros gustos, deseos y fantasías. El conocer a la pareja que elegimos y aceptar que la vida cambia, las personas cambian y que quienes eramos entonces ya no somos los de ahora, nos puede permitir vislumbrar un mejor futuro para ambos, no de recuperar lo que había sido, sino de disfrutar lo que puede ser, en complicidad con el otro, con ese miedo que nos puede dar transitar lo desconocido de nosotros mismos y de la pareja, así al salir del otro lado del camino, seremos diferentes, más comprometidos con nosotros mismos y con lo que esperamos de la relación en pareja.

La felicidad, no tiene nada que ver con reirse, no tiene nada que ver con estar contentos, la felicidad va más encaminada a estar serenos y tranquilos con nosotros mismos y poder estar tranquilos con los que nos rodean, no haciéndolos responsables de nuestra tranquilidad pero tampoco excluyéndolos del vinculo afectivo, llámese amigos, familiares y pareja, siempre y cuando en las otras partes haya disposición para la convivencia y el compartir.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Dejar el amor por una ilusión ¿es también amor?


De la mayoría de los rompimientos en relaciones de pareja se ha observado que existen momentos de ilusión dentro de la pareja y a veces idealizando a un/s tercero/a con esas mismas ilusiones a lo cual, en muchas ocasiones, provoca la ruptura de una relación que en escencia y condiciones reales, podía haber sido potencialmente gratificante y buena, hay diversos motivos que pueden provocar este problema frente a lo cuál es importante conocer más sobre la relación de pareja y el Amor.

¿Una ilusión es pasajera?, ¿Qué es el Amor? ¿Me reconozco con la capacidad de amarme?...
Sternberg  (1986), plantea su teoría del “triángulo del amor”. Esta teoría está formada por tres componentes: la pasión, el compromiso y la intimidad. Estos componentes son interdependientes entre sí. 

  • La intimidad es la capacidad de compartir sentimientos, confiar, sentirse acompañado y saber que el otro tiene los mismos intereses para la relación. Este componente se relaciona con aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión. Existe un deseo por promover el bienestar de la persona amada, hay sentimientos de felicidad junto a la misma, existe gran respeto, entendimiento, apoyo y comunicación con la persona amada.
  • La pasión está referida a la sexualidad. Es el estado de intenso deseo de unión con el otro, y es en gran medida la expresión de deseos y necesidades, tales como las de autoestima, entrega, sumisión  y satisfacción sexual.
  • El compromiso  consiste de dos aspectos: uno a corto plazo y otro a largo plazo. El compromiso a corto plazo es la decisión de amar a la otra persona, mientras que el de largo plazo es el compromiso por mantener ese amor. El grado de presencia de cada uno de estos tres elementos determina qué tipo de amor tienen las personas.
En una relación interpersonal pueden darse diversos triángulos del amor que compartan los mismos 3 vértices de intimidad, pasión y compromiso. Estos triángulos pueden diferir por su tamaño (cantidad de amor), por su forma (equilibrio del amor), por si representan lo que se tiene (relación real), lo que se desearía tener (relación ideal), los sentimientos o las acciones.

Se usa el término ilusión para referirse a una esperanza infundada. Metafóricamente, se utiliza también el término espejismo y más concretamente llamado, idealización. la cual se explica como la interpretación anormal de los hechos y situaciones específicas de una persona mediante una proyección hacia el exterior de  una serie de conflictos mentales, de pensamientos, de necesidades, de miedos, de negaciones, de auto engaños, de salvaciones, etc. de la misma persona que se "ilusiona" e "idealiza".

dicho lo anterior contestando a la pregunta si la ilusión es pasajera, la respuesta es SI, esta ilusión tarde o temprano termina y nos reencontraremos con nuestros miedos, nuestra parte inmadura que nos falta trabajar, nuestras necesidades afectivas y veremos a la persona que embestimos con la idealización, presentarse como es, como realmente ha sido, con las razones e intenciones de tener una relación de pareja y será como la persona que no "satisface más nuestras necesidades" y en este punto pueden suceder dos cosas, reencontrarnos para trabajar tener y mantener un amor adulto, empezando por racionalizar mis miedos, necesidades y encontrando como origen del cambio yo mismo, o por otra parte, terminar la relación que fuera buena y con futuro, por el temor y la negación a sentir estos miedos y necesidades que creíamos haber solventado con la pareja.

Es en este proceso donde la mayoría de las parejas terminan, donde la "ilusión" de mantener y alargar el enamoramiento finalmente termina y el momento de tener y obtener un amor real, honesto sincero, con los proyectos y visiones a corto mediano y largo plazo comienzan, donde hacerme cargo de mi mismo y mis emociones son nuevas y a veces creemos difíciles de superar, es donde entra un tercero/a, al que idealizamos sin el menos reparo por observarnos a nosotros mismos y fundamentalmente iniciamos el ciclo de adjudicar nuestro bienestar al otro, muchas parejas no ven toda la tierra fértil que tienen por trabajar dentro de su pareja y creen perdida toda esperanza de encontrar la felicidad en el otro....
es aquí donde comienza el reencuentro con nosotros mismos, esto lo explica Sternberg:

Existen 3 momentos en el desarrollo de un amor maduro:
  • Enamoramiento.
  • Desilusión.
  • Aceptación de la realidad.


En el primer momento, (enamoramiento), el amado es alguien maravilloso, no tiene defectos, nadie es mejor que él, esta terriblemente idealizado, casi endiosado. El amado se ve engrandecido y en cambio uno se va empequeñeciendo, hasta el punto tal de no poder entender como alguien tan perfecto se ha fijado en uno.

En el segundo momento, (desilusión), comenzamos a percibir algunas imperfecciones en la persona amada. Vemos que ante determinadas situaciones su carácter no es el mejor, que en algunas cosas se equivoca y, esos rasgos que ya estaban pero que el enamoramiento nos impedía percibir, nos producen pena y desilusión Y así como en el primer momento ya queríamos casarnos y estar juntos para toda la vida, en este segundo momento es probable que queramos que se vaya para siempre o que busquemos inmediatamente un reemplazo.

¿Qué se debe hacer?
Pues bien, reconocer que ambos momentos son engañosos, y que ninguno de los dos es el amor.

¿Qué es el amor, entonces?
El amor sería el tercer momento, (aceptación de la realidad), en el cual vemos al otro como es. Ni tan idealizado ni tan degradado. No es ni Dios, ni el demonio. Disfrutamos de sus virtudes y aceptamos sus defectos. No me complementa, ni me limita, Y a pesar de todo ello, lo aceptamos y podemos ser felices a su lado. Entonces ahí podemos hablar de un amor maduro con posibilidades de proyectarse en el tiempo de una manera sana.

La clave del amor está en reconocer los defectos del otro y preguntarse sinceramente si uno puede tolerarlos y que tanto de esos defectos que tanto me enojan son realmente defectos de el o también son defectos míos que no he resuelto, aceptándome también como una persona con virtudes y defectos, sin estar todo el tiempo protestando ni por mi, ni por el otro y ser feliz a pesar de ellos.

¿Me reconozco con la capacidad de amarme?
En la medida que soy honesto/a conmigo mismo/a, que identifico el porque de mis pensamientos y sentimientos y no me dejo llevar solamente por la impulsividad de mis emociones ni por la negación de los mismos, en ese momento, puedo amarme a mi mismo y amar a otra persona.

¿Aceptar al otro significa soportar pese a todo por amor?
Parecería obvia la respuesta, pero muchas personas piensan que el amor es sacrificarse uno por el otro, en este sentido estando en el tipo de relación que deseemos, mientras se cumplan los objetivos de RESPETO, LEALTAD, HONESTIDAD, lo demás puede ser negociable; El como inicia una relación de pareja generalmente determina su futuro y como esta puede terminar, es por ello que si durante la fase de enamoramiento, se pasan por alto las intenciones del otro/a y se idealiza a la persona por el simple aspecto emocional, en la fase del encuentro con la realidad, se termina la ilusión o se entra en un "enganche" de tener y mantener esa embestidura de perfección y necesidad que se le adjudico a la pareja o al tercero quien buscamos para ayudarnos a salir de nuestros conflictos internos....

El amor ha sido tema de estudio desde el inicio de la humanidad, en cada época nos encontramos con diferentes posturas y normas sociales que dictan el proceder de las parejas, en la actualidad la vida en pareja y los problemas generados por los mismos, son llamados problemas de percepción, la contra posición de lo que es contra lo que creo que es, lo que debería de ser y lo que desearía que fuera según mis ideales impuestos desde casa, familia, medios, círculos sociales y opiniones en general, todo es cuestión de percepción y de sentido común y así el amor maduro, nos será fácilmente entendible, disfrutable y no tomado como una tortura, una maldición o una condena a la infelicidad, por un poco de "amor", el amor maduro es pues, el vehículo para transitar por el camino de la felicidad.... @mauriciovdj

Capítulos de tu vida
( Psicóloga Emocional)

domingo, 2 de septiembre de 2012

Amarse con los ojos abiertos (FINAL)

He aquí, la perspectiva desde donde podemos ver nuestra relación de pareja, siendo esta una oportunidad para conocerme más, reencontrarme con viejas heridas que tengo que trabajar y encarar todos esos miedos de los cuales siempre he huido, o evadido, puede ser mi pareja un apoyo y acompañante en este maravilloso encuentro conmigo misma/o y al mismo tiempo puedo servirle de acompañante en su encuentro con sigo misma/o, donde después de atravesar todos estos miedos, de asumirme responsable de mi felicidad y de mi vida, después de pasar todo eso, ya no seremos los mismos, habremos renacido, nuestra personalidad será la misma y mejor, nuestra perspectiva de vida será diferente, la esencia de nosotros mismos no cambia, no se olvida, se mejora, no dejaremos de ser quien nos hemos construido, pero ahora creceremos emocionalmente.

Este transformador cambio nos hará más fuertes y con ello más felices a lado de la pareja, y si en ambos existe ese trabajo y ese cambio, seremos para compartir el tiempo que decidamos compartir, sanamente y con convicción, pero, ¿qué pasa si mi pareja no lo hace?, no es regla que todos los que decidan crecer emocionalmente, como consecuencia sea seguir adelante juntos en el camino, puede ser que la otra parte no pueda, pero sobre todo no quiera encontrarse a si mismo, eso es probable, es ahí donde la convicción de nosotros mismos nos ayudará a tomar la decisión de continuar mi caminar a lado de esta persona o debo de seguir adelante para avanzar yo sola/o. ¿Que pasa si después de reencontrarme conmigo mismo entiendo que no puedo continuar con mi pareja?, tendremos la suficiente capacidad, entereza y madurez emocional para despedirnos convencidas/os de nuestra pareja, sería eso, una despedida, no una huida ni una evasión, será la oportunidad que esta pareja en este momento me ayudó a re significarme y a comprender con toda humildad que no es el camino adecuado para mi y con ello agradecer lo que viví con el/ella, despedirme, guardarlo como una experiencia que vale la pena recordar y continuar la búsqueda de esa persona que siendo completa, y dispuesta, nos haga sentir plenos, satisfechos desde nuestra completud, yo la/o conoceré y ella/el se reconocerá en mi y coincidir en el camino de la vida, a lado uno de otro, no evaluándola/o ni descalificándome, los auto engaños ya no cabrán aquí y tendré mas capacidad para afrontar los cambios que viviremos, con la mejor entereza posible.

¿Y las personas que son abiertamente dañinas, enfermas y conflictivas, en ellas también se puede realizar el encuentro consigo mismos y yo con ella/o pese a todo? (agresión verbal, física, sexual, engaños, deslealtades, sufrimiento, descalificaciones, indiferencia, chantajes, amenazas, etc.)
La visión de la auto crítica y el ejercicio de honestidad con nosotros mismos, nos permitirá ver, cuales son los miedos, culpas y complejos que nos a llevado a tener y mantener una relación dañina, identificaremos en nosotros que nos mantiene en esta relación y que dolor personal pretendemos acallar con el dolor externo de una pareja conflictiva, haciendo este reencuentro, ya no seré la/el misma/o, mi esencia seguirá en mi, pero mi vida tomará otro significado para mi y con plena convicción se abrirá ante mi la respuesta del porque no debo de seguir ahí, en automático, como limitante para mi crecimiento personal y por salud mental, siendo este ultimo punto el inicio para  acercarnos a pedir ayuda psicológica si fuera necesario y ayudarnos a sanar viejas heridas que sabemos, nos detendrán en el camino del encuentro conmigo misma/o.


¿Todo esto es idealista y fantasioso?
Cuando buscamos afuera las razones, motivos, personas, objetos y situaciones que según nos hagan sentir "felices" caeremos siempre en la fantasía de esperar al príncipe perfecto que nos salve del tormento, de nuestro infierno personal y de nuestros miedo y complejos, eso, SI ES FANTASIOSO E IDEALISTA, ya que con esto podemos pasar el resto de la vida, dejando pasar muchas oportunidades de pareja sanas, por esperar la ideal que nunca va a llegar, o esperar que esa pareja quién visualice como perfecta, no cubra todos mis vacíos emocionales, mis heridas anteriores y mis anhelos subjetivos, esto invariablemente terminara, a mis ojos, como un fracaso en la búsqueda de mi felicidad en pareja. sin embargo, cuando decidimos encontrarnos a nosotros mismos, tomar conciencia de quienes somos, que queremos que podemos y no podemos hacer, va en función de una realidad, yo misma/o y ante esto, lo que haga y deje de hacer será responsabilidad mía, y los resultados tangibles los podre ver y sentir en mi, por mi y para mi, esto no es fantasía, esto es, AMOR, a nosotros mismos y para con nuestra pareja.

Si en ella también existe la disposición para reconocerse, se podrá caminar por el sendero del amor adulto en la pareja, sin miedos, sin temores, conviviendo con la felicidad, las diferencias, los miedos, los momentos de felicidad, el enojo, la alegría, los cambios, la lejanía, la cercanía, etc.. entendiendo todas estas emociones como parte de la vida en pareja, no evadiéndolas, negándolas, ni sufriendo por ello, cada vez que asumamos esto como parte de la vida, tendremos más capacidad para resolver futuras diferencias, afirmando el cariño por el otro y sobre todo, por mi misma/o.

La pregunta inquietante:

¿EL AMOR SIGNIFICA SUFRIR?, LUEGO ENTONCES, ¿VALE LA PENA SUFRIR POR AMOR?

Después de leer y releer muchas veces estas lineas, probablemente nos quedará claro que es una fantasía, una idealización y que es la realidad tanto de personas, sociedad como del mundo dentro de las interacciones sociales, por supuesto, también dentro de la vida en pareja. Si entendemos que parte esencial de la vida en los seres humanos esta intrínsecamente unido el dolor, no lo sentiríamos solo como tragedia o sufrimiento y que el dolor es algo que debiéramos de evadir a toda costa, al comprenderlo como parte de nuestra condición humana, en nosotros está como queremos vivir la vida, como la queremos ver y como la podemos disfrutar, siendo yo el punto principal del cambio transformador y porque no, reencontrarme día a día con la persona que sé que me ama, que puede dar mucho para mi y por mi, siendo él mismo y compartir el camino de la vida, de una manera sana, los conflictos y las diferencias estarán, pero no serán al grado de transgredir la integridad ni libertad de nadie.

Espero que con esta recapitulación de los textos de Bucay y las opiniones de un servidor, pueda ofrecer un panorama mucho más amplio de lo que son las relaciones de pareja y de como podemos hacer que nuestra relación sea mejor...viviendo juntos en libertad, encontrando el amor desde nosotros mismos y compartiendo la individualidad entre dos, sin miedos presiones culpas y aburrimientos, amándonos con los ojos abiertos, y eso si, con mucho camino que recorrer en este cambiante mundo que es el amor en la vida de pareja.... @mauriciovdj

PARA MI NIÑA ESPECIAL QUE AMO TANTO
FLOR DE DALIA
Quién día a día me ha enseñado el valor del amor
y del dolor como parte de la vida en pareja
y dibujándome un mapa el cual puedo descubrir
si primero me descubro a mi mismo...
gracias por existir en mi vida y darme el
aliento para seguir adelante con todo tu amor...

Psicóloga emocional
(Miedo e incertidumbre)

viernes, 31 de agosto de 2012

Amarse con los ojos abiertos (Parte 5)


La primera afirmación de la propuesta es que los problemas de pareja son problemas personales que se expresan en la relación.
Y estos problemas sólo emergen en el vínculo amoroso, dado que estando con otro salen a la luz aspectos de uno que estaban en la sombra. 


El tema básico está plasmado en la frase de Hugh Pratter:
"Una piedra nunca te irrita a menos que esté en tu camino".
Nos enganchamos con el famoso tema de la proyección.
"Proyecto en el otro las partes de mi que más rechazo".

"Cuando me doy cuenta de cómo me molesta esto en el otro, investigo cómo me molesta en mí mismo".
"Si pienso que yo no tengo nada de eso que me molesta del otro, el trabajo es darme cuenta de qué pongo yo de lo que tengo; porque si no pusiera de lo mío no me molestaría". Esto es básico en Gestalt y es lo que dice Jung con el tema de la sombra. Proyecto mi sombra en mi compañero y al verla en él, la descubro. A partir de allí tengo dos posibilidades: Intentar destruir la temida amenaza destruyéndolo a él o aceptar la oportunidad de integrarme con mi sombra y terminar para siempre con su amenaza. Sin duda esto cambia sustancialmente la óptica y la comprensión de los problemas de pareja. Dejo de culpar al otro por lo que hace y empiezo a ver qué estoy poniendo yo en este particular conflicto. En vez de utilizar mi energía para cambiar al otro o cambiarlo por otro, la utilizo para observarme. Y a partir de allí hablar de mí, de lo que yo necesito, de lo que a mí me pasa con las actitudes que él tiene. Esto es mucho más fácil de escuchar para otro.

La llave es estar siempre conectada/o con lo que me está pasando y no hablar del otro. En todo caso, si no me agrada lo que sucede ¿qué otra cosa podría hacer yo para generar algo que me guste más? Puedo quedarme llorando y quejándome, puedo buscar otro marido, o puedo ver cómo estar lo mejor posible con el que quiero y estoy.

Puedo usar el conflicto para encontrarle una salida creativa, para ver qué puedo desarrollar de mí misma, con qué puntos ciegos me estoy enganchando. Este es mi camino y el que transmito.

Esto es lo que me gusta de la vida, ir descubriendo sobre mí y sobre los otros; un desafío, no esperar que no haya conflictos, sino verlos como una oportunidad para desarrollarme. Y si es cierto que una de las dificultades es lo proyectado, la otra es la dificultad para darnos cuenta de lo que verdaderamente necesitamos. Por supuesto que cuando no obtenemos lo que creemos necesitar, nos resulta más fácil reaccionar que procurarnos aquello que nos falta, aunque muchas veces estemos pidiendo cosas equivocadas.

“Las parejas se separan por lo mismo que se juntan”.

Las parejas se separan por lo mismo que se juntan, sí.
Muchas parejas reflexionan: ¿Por qué me enamoré de él si somos tan diferentes? Quizás con otro que tuviera gustos parecidos a los míos me llevaría mejor...”

Sucede que justamente lo que nos atrae es la diferencia. Al comienzo me fascina que él tenga eso que para mí es tan difícil tener. Me completo con mi pareja porque justamente ella puede hacer cosas que yo no puedo y viceversa. En la etapa de enamoramiento no sólo acepto esas características en él, sino que también las acepto en mí misma. Por ejemplo, si soy una persona muy activa, con tendencia a la acción, me fascino con su tranquilidad, su capacidad receptiva, su introspección. La otra persona, a su vez, se fascina con mi capacidad para estar en el mundo, para ir hacia adelante, etc.

Pero el problema viene después. Porque es cierto que al principio me agrada la diferencia, pero cuando el enamoramiento decae como proceso natural de las relaciones de pareja (evolución de la pareja), comienzo a pelearme con mi pareja por estas mismas características que me acercaron. Si yo he desarrollado especialmente el lado activo, probablemente tenga una pelea con el lado pasivo. Al dramatizar con él esta pelea, yo me pongo en el bando del pasivo y él es mi enemigo en el bando de los activos, es decir, traslado a la relación una vieja pelea interna. Al enamorarme de la otra persona porque se permite ser tan relajada y quieta, de algún modo yo me reconcilio con este aspecto negado; pero si no lo desarrollo en mí, voy a terminar peleándome con mi compañero del mismo modo en que antes me peleaba con ese aspecto negado.

Ante esta circunstancia, la clave es desarrollar los aspectos nada o poco evolucionados que vemos en el otro. Así, nuestro compañero se convierte en nuestro maestro o en nuestro enemigo. Esta es la elección.
Nuestra propuesta consiste en desarrollar estos aspectos negados o en pugna, para así integrarnos con nosotros mismos, hacernos personas más enteras, parando la pelea interna y externa.

Un ejemplo adecuado sería: "me fascina tu capacidad para decir las cosas, tu manejo de las palabras y de las relaciones. Yo soy una persona antipática que siempre se pelea con las formas." estar a lado de ti es una oportunidad para reconciliarme con esta parte mía y te convertirte en mi maestro en ese aspecto. Por el contrario, lo neurótico sería enojarme negarlo, criticarlo y devaluarlo.

El acento está en desarrollar lo que niego, o las partes con las cuales estoy en pelea, sabiendo que si no lo hago voy a terminar separándome por la misma causa por la que me uní. Este es el desafío de la pareja.
En este sentido, la relación me sirve para integrarme, porque si no me integro voy a pelearme y hasta separarme de la persona que más amo pero que me recuerda todo el tiempo una pelea interna que no he podido enfrentar o no he querido atender.

Por eso a veces es tan difícil estar con otro. Porque cuando estoy solo puedo imaginarme que soy de lo mejor; pero en el contacto íntimo sale lo mejor y también lo peor de mí: mi competencia, mis celos, mi lucha por el poder, mis ganas de controlarte, de manipularte, mi falta de generosidad, etc...

Es duro ver esto en uno; es un desafío aceptarlo y ver qué hacer. La salida más fácil es pensar que es el otro el competitivo, el egoísta, el duro...

El momento de dejar las ilusiones es decisivo para la vida de una persona, cuando decimos: vamos a disfrutar lo que se da, dejemos de llorar por lo imposible.

Es doloroso dejar de lado la pareja ideal, la pasión permanente, pero es la única manera de sostener un vínculo sano. Todos amamos nuestras ilusiones, no es fácil dejarlas.

Y sin embargo al final, sea como fuere, la realidad siempre se impone y si nosotros no alejamos las ilusiones, la realidad lo hará por nosotros, y es cuando deberemos de enfrentarnos a lo que con tanto temor evadíamos.

“Una rosa es una rosa que es una rosa que es una rosa..."
-Fritz PerIs-

La realidad ES y frente a ella las ilusiones se disipan.

No sólo no hay parejas sin conflictos, sino que son los conflictos lo que hacen atractivo estar con otro, y más que los conflictos, las diferencias (que son justamente las que generan el conflicto).

Enseñarnos a observar a fondo la situación que no es únicamente una cuestión de sentimientos, es mucho más que eso. Parece increíble pero es cada vez más frecuente ver el miedo a la entrega en las parejas. Cómo reaccionamos para no encontrarnos, cómo armamos líos y/o creamos distancia. Cómo nos confundimos y confundimos a los demás.

Cuando deseamos y en el otro está el deseo, es muy hermoso. Pero cuando no es así, el dolor nos parece más insoportable que cualquier otro sufrimiento.

Por eso frenamos a veces la tentación de ser espontáneos, atractivos para la pareja, entregados, amorosos, etc todo porque buscamos vidas seguras encerradas en nuestra vieja personalidad calentita y estructurada, nos quedamos inmoviles para evitar un nuevo sufrimiento, tratamos de convencernos por anticipado que la relación será destructiva, poco productiva o dejará de ser satisfactoria, todo esto para preparanos mentalmente a que vendrá una decepción o aburrición tan dolorosa e inevitable, como lo ha sido antes y para aminorar o evadir ese dolor que tenemos dentro de nuestro ser e historia de vida, comenzamos a desvincularnos de la pareja amada, antes de que ella "en teoría" nos abandone por nuestra suposición de que así será. por lo tanto, a eso que tanto tememos que nos pase, nos hace actuar de manera fría e indiferente que provoca no solo el desconcierto de la pareja sino el de nosotros mismos y terminamos alejándonos emocional y posteriormente físicamente, convencidos de que ya no había más que hacer ahí. y como en los primeros artículos, comenzamos a desear que en otra pareja, encontraremos esa felicidad, ese amor y esa protección que alguna vez obtuvimos con la pareja actual y que ahora irremediablemente ya no está. Lo damos por sentado pero no necesariamente es porque la pareja no nos lo dé o no pueda dárnoslo, sino porque nosotros no lo tenemos desde el principio y es una costumbre tan arraigada que nos da miedo enfrentarla y mejor buscamos a otra persona que nos de ese momento de felicidad..... con lo cual la historia se repite y se repite y se repite, vinculándose y desvinculándose por decisión propia y por la creencia de que no será lo mismo que en un principio.

Esto se vincula con aquello que hablábamos de la supuesta identidad...

Y esta es la paradoja del vínculo amoroso:
Todo el tiempo somos otro, y el otro... el otro también es otro.
La propuesta es aceptar esto y ver qué día se da el encuentro y qué día no, aceptar estas idas y vueltas de la relación como algo que es así, sin esperar otra cosa. No exigirnos sentir siempre lo mismo. Admitir con gusto el movimiento de las emociones y, por supuesto, aceptar que el otro también tenga esta conducta. Permitirse vivir lo misterioso de las relaciones.

Tenemos que estar listos para corrernos de nuestra personalidad, para dejar que pierda fuerza, para agradecerle que nos haya ayudado a sobrevivir hasta ahora, pero aceptar que ya no nos sirve. Estamos acostumbrados a vivir encerrados dentro de ella; no sabemos cómo es dejarnos ser sin el freno de nuestra identidad. Nos da miedo y es muy difícil meternos en los lugares oscuros de nuestro ser y abandonar nuestra vieja y conocida identidad. El hecho de dar y recibir amor se convierte en una tarea muy ardua si no estoy decidido a dejar mi vieja estructura. No es que podamos tomar la decisión de dejar nuestra vieja identidad y conectarnos inmediatamente con nuestro ser. Si fuera tan fácil todo el mundo lo haría, porque todos buscamos amor. De distintas maneras, todos buscamos querer y ser queridos, aceptados, considerados, etc.

En nuestra cultura se confunden las cosas.
No se acepta que pueda querer mucho a mi pareja y a la vez que pueda disfrutar con otras personas.
Partimos siempre de la falsa idea de que la persona adecuada puede y debe darme todo lo que necesito, esto ha creado tantos conflictos y ha destruido tantas relaciones consideradas buenas y saludables con mucho potencial, precisamente por estas ideas enclavadas culturalmente y fomentadas por nuestro miedo al cambio, a lo desconocido, conectarnos con nuestras emociones y reconocer frente a mi y a mi pareja, todos mis miedos e incertidumbre, nos permite llevar una relación más cercana, una vida de pareja más productiva y duradera, pero sobre todo.... con mucha calidad.

Allí comienza el amor, con la sorpresa, con el descubrimiento, mientras que si trato de encajar al otro en mis viejas ideas, no pasa nada. Abrirse al amor es abrirse a lo nuevo... Amar es abrirse a lo real.

Porque si espero la fanfarria con las banderolas blancas y los estandartes dorados y llega con paso firme la caravana embanderada en verde y sin estandartes, corro el peligro de no reconocerla, de no darme cuenta de que el desfile viene hacia mí, de dejarlo pasar sin festejo, de vivir llorando porque no fue cuando, en realidad, no supe distinguir que era.

El enamoramiento es un encuentro entre dos seres siendo.
Venimos representando roles, funcionando como robots programados, y de repente el milagro ocurre... Nos sacamos nuestros disfraces y regalamos nuestra presencia a aquel del que nos enamoramos. Sabemos que esto no dura mucho, antes o después aparecen los obstáculos, las tendencias, los hábitos, las defensas.

Sería bueno aprender que el único camino para superar estos obstáculos es estar allí con ellos en vez de negarlas o proyectarlas en nuestro compañero.

El problema se presenta cuando nos identificamos con nuestra coraza y nos sentimos seguros allí. Nos protegemos de nuestros sentimientos displacenteros aprendiendo a no sentir, a desconectamos de nuestras necesidades, y las defensas se convierten en una identidad que nos separa de lo que sentimos y nos impide el amor.

En la pareja podemos observar cómo y cuándo nos abrimos y cómo y cuándo nos cerramos con el otro, y al conocer más sobre la desconexión podremos crear un canal para abrirnos.

Las parejas proyectan en el otro el lado que se cierra y transportan aquella pelea interna a una pelea externa. Y entonces pensamos que es el otro el que se cierra, el que no nos deja entrar, el rígido. Si transitamos este camino juntos y con amor podremos, en lugar de reaccionar frente a la reacción del otro, mostrar qué nos pasa cuando el otro se aleja, cuando se cierra. Escuchar de mi compañero qué actitudes mías lo hieren y lo ayudan a alejarse de mí.

Los problemas de pareja comienzan cuando dejamos de estar presentes para nosotros mismos y para el otro; cuando volvemos a escondernos detrás de roles fijos, de pantallas; cuando comenzamos a sentir el dolor del alejamiento del otro, que muchas veces es una proyección de cómo nos alejamos nosotros para evitar el dolor que nos causará encontrarnos sufriendo por un conflicto que no hemos resuelto.

Al estar con la pareja adecuada, viviendo y compartiendo muchas felicidades y tristezas, puedo permitir compartir estos duelos no resueltos y que, mi pareja, puede servir como vehículo o impulso para trabajar con mis temores y mis inseguridades, QUE MEJOR QUE CON LA PAREJA QUE HEMOS AMADO, Cada vez creo menos que la cuestión sea resolver los problemas concretos por los que dicen sufrir las Parejas. Si nos metemos más profundamente en cada pelea, siempre llegamos a este punto de la falta de contacto, la falta de apertura.

Si yo puedo abrirme y mostrar mi dolor frente a cualquier problema y mi compañero hace lo mismo, quizás los problemas se vayan acomodando solos en otro plano de conflicto; porque lo más importante será que estamos juntos mostrándonos en contacto, abriéndonos a lo que pasa. Y eso es muy reconfortante.
Abrirnos y confiar en que el otro nos recibe tal cual somos, es una actitud que viene y nos lleva al amor.
No tengo que disfrazarme de fuerte para que me quieras. Si lo hago nunca sabré si serás capaz de quererme como verdaderamente soy: vulnerable, débil o lo que sea.

Te ato entonces a la imagen de aquellos que durante mi educación me ayudaron a pensar que yo debía ser así o asá para ser querido.

No es fácil llegar al punto de animarme a mostrarme; nos da miedo que nos vean vulnerables, por ejemplo. Pero si soy vulnerable (y por supuesto que lo soy) necesito que aceptemos (tu y yo) mi vulnerabilidad para estar presentes y entregarnos. Es difícil en la pareja porque los dos jugamos este juego; y si me abro y el otro se cierra, el dolor es muy grande....


Enfrentarlos nos hace más fuertes
(Psicóloga Emocional)


martes, 28 de agosto de 2012

Amarse con los ojos abiertos (Parte 4)

Cuando dejamos de observarnos a nosotros mismos dentro de la pareja, se originan los conflictos emocionales que suelen tener, en la mayoría de los casos, un origen personal y no necesariamente de la otra parte de la pareja. Por lo cual buscamos razones para sostener el desafecto y generalmente se tiene la ilusión de que por medio del ODIO o la TRISTEZA, nos protegeremos de ser lastimados. Buscamos razones constantemente para sostenerlo, aburrición, desapego, desinterés, inutilidad, rencor, enojo, etc. cualquier pensamiento negativo, porque necesitamos razones que alimenten estos "sentimientos", no sabemos (todavía) que si no nos dejáramos de llevar por estos pensamientos y evitáramos esta clase de argumentos, desaparecerían estas emociones y nos daríamos la oportunidad de que apareciera una pregunta importante:
¿Qué pasa con mis emociones para que me aferre a algo o a alguien que me perjudica y que creo que me rescatará del tedio, la aburrición o la infelicidad?
Ocurre que cuando dejamos de alimentar esos sentimientos con los argumentos repetitivos y de negación, dejamos de desdibujar a nuestra pareja, y aparecen nuestros dolores, nuestras carencias, las heridas que vamos arrastrando, todo aquello que preferimos NO VER con la ilusión que de esa manera no sufriremos.


CONTINUACIÓN, PARTE 4....

"Amar y enamorarse. Quizás la expectativa de felicidad instantánea que solemos endilgarle al vínculo de pareja, este deseo de exultancia, se deba a un estiramiento ilusorio del instante de enamoramiento. En efecto, en un primer momento el encuentro es pasional, desbordante, incontenible irracional. Las emociones nos invaden, se apoderan de nosotros y durante un tiempo casi no podemos pensar en otra cosa que no sea la persona de quien estamos enamorados y la alegría de que esto nos esté ocurriendo."

"Estar enamorados nos conecta con la alegría que sentimos de saber que el otro existe, nos conecta con la poco común sensación de completud. Este estado no se sostiene mucho tiempo, pero queda inscripto como un recuerdo que sostiene la relación y que es posible recrear cada tanto. Pasados algunos meses, la realidad nos invade y allí todo termina o empieza la construcción de un camino juntos”.

"Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados." Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro. Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento. Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que también proyecto en él. Amar a alguien es el desafío de deshacer aquellas proyecciones para relacionarme verdaderamente con el otro. Este proceso no es fácil, pero es una de las cosas más hermosas que ocurren o que ayudamos a que ocurran.

'Hablamos del amor en el sentido de 'que nos importe el bienestar del otro'. Nada más y nada menos. El amor como el bienestar que invade cuerpo y alma y que se afianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo. Más importante que la manera de ser del otro, importa el bienestar que siento a su lado y su bienestar al lado mío. El placer de estar con alguien que se ocupa de que uno esté bien, que percibe lo que necesitamos y disfruta al dárnoslo, eso hace al amor." 'Una pareja es más que una decisión, es algo que ocurre cuando nos sentimos unidos a otro de una manera diferente. Podría decir que desde el placer de estar con otro tomamos la decisión de compartir gran parte de nuestra vida con esa persona y descubrimos el gusto de estar juntos. Aunque es necesario saber que encontrar un compañero de ruta no es suficiente; también hace falta que esa persona sea capaz de nutrirnos, como ya dijimos, que de hecho sea una eficaz ayuda en nuestro crecimiento personal."

"El amor se construye de a dos, sobre la base de una química que nos hace sentir diferentes. Quizás por la sensación mágica de ser totalmente aceptados por alguien." Estar enamorado y amar. Qué difícil hablar de esto. El otro día, coordinando un grupo, les contaba lo que habíamos conversado nosotros sobre la idea de amar en términos de "que el otro me importe", y sobre la sensación física de estar con alguien que amo. Después le pedí a cada uno que dijera qué pensaba que era el amor. Una de las respuestas que más me gustaron fue la de un muchacho de 25 años que dijo: "Cuando amamos, vemos más allá de lo que se ve, en el amor los cánones estéticos pierden valor". Welwood dice que el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esa persona puede llegar a ser, no solo por lo que es. Creo que estar enamorado y amar son estados que van y vienen en una relación. En el inicio por lo general hay un período de pasión, donde se mezcla mucho lo que yo imagino, lo que proyecto en esa persona. Entonces coloco en ese ser humano que tengo enfrente mi hombre o mi mujer ideal.

El enamoramiento es más una relación conmigo mismo, aunque elija a determinada persona para proyectar lo mío. Y entonces podríamos preguntarnos: ¿Por qué elijo a esa persona? ¿Qué pasa cuando, después de un tiempo, el otro se empieza a mostrar como es y eso no coincide con mi ideal? Allí comienzan los conflictos. Él no es como yo había creído. La disyuntiva que aquí se plantea es ver si puedo amar a este que veo o si me quedo pegada a mi hombre ideal.

Es en la resolución de este dilema que puede empezar el amor, cuando lo veo y me doy cuenta de que lo amo así como es. Incluso puedo llegar a amar las cosas de él que no me gustan, porque son de él y lo acepto como es. Creo que las relaciones pasan por momentos de enamoramiento, momentos de amor, momentos de odio... En realidad, amor y odio están muy cerca. Nunca odiamos tanto a alguien como aquel a quien amamos.

Es saludable aceptar que esto es así. Vamos navegando en la relación, que verdaderamente se sostiene si nos mostrarnos, si estamos conscientes de qué nos pasa, si no lo negamos o hacernos corno que no pasa nada. Conciencia es la gran palabra. Seamos conscientes de lo que nos esta pasando, entreguémonos a ello. Así se cuida y se construye el vínculo. El recurso es siempre el mismo: conciencia, centrarnos. Solo si estoy dentro de mí puedo manejar situaciones difíciles. Mucha gente vive arrancada de sí misma, sacada -como se dice ahora-, conectada sólo con lo que piensa y sin idea de lo que realmente siente. Así es muy difícil entregarse al amor. Para amar es imprescindible animarse a mirar hacia adentro. Así, sin necesidad de que haya conflicto puedo mirarme, estar conectada y ser yo misma. Si no me muestro, nadie puede amarme. En todo caso amarán mi disfraz, como tu dices, y eso no me sirve.......

======================PARA TENER EN CUENTA=====================

"El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejada/o en ti." "Enamorarme es decirte cuánto simpatizo contigo por sostener tan graciosamente el espejo en el que me contemplo para darme cuenta de mi amor por mí al estar contigo.”
"Pero ocurre que, a medida que el tiempo transcurre y la relación va pasando por diferentes vicisitudes, el supuesto espejo va dejando de ser un espejo y parece optar por un natural deseo de recuperar su propia identidad. Al comienzo era tal el deseo de SENTIRSE amado y admirado, que a la susodicha pareja casi no le importaba demasiado que lo tomaran por otro o que lo idealicen. Puesto que de eso se trata. Tenemos tal necesidad de amor que durante algún tiempo lo disfrutamos, también porque no decirlo "tramposamente." Y es verdad que es una trampa, porque en realidad esa pasión enamorada no es para ti sino para ese aspecto proyectado del otro, para esa idealización.
Quizás deberías rechazar el halago de la carta donde te confiesan su "amor incondicional, ciego y sincero" y saber leer que en el sobre el nombre del destinatario no es el tuyo. que las palabras que lees ahí y que sientes no son para ti, sino para la idealización de lo que supones al otro.. el interlocutor, puede ser cualquiera que cubra tan solo una característica que se considere "atractiva e inmediata" en razón de la circunstancia y el momento vivido.
Pero, ¿quién podría?
De todas maneras, hagamos lo que hagamos, en unos instantes o en pocas semanas (de cinco minutos a tres meses), el otro nos irá mostrando su realidad que no podrá ocultar, y por supuesto, empezará a ver nuestro verdadero yo que no podremos esconder para siempre, por halagador que nos resulte su enamoramiento y por hermoso que sea sentirnos enamorados, la realidad de la persona aparecerá, sus verdaderas intenciones del porque esta con el otro, sus debilidades, su verdadera falta de compromiso, sus engaños, sus mentiras sus reproches, sus miedos, sus complejos etc. y generalmente nos aferramos al ideal que forme desde antes de conocerlo/a y no a la realidad que puedo ver desde el lente de mi necesidad.
Es como despertar de un sueño. Aparecerá poco a poco una persona asombrosamente diferente de aquella con la que creíamos habernos unido. Es gracioso escuchar a los que abandonan su estado pasional y creen que el otro ha cambiado, que ya no es el mismo, cuando en realidad sólo han cambiado los ojos con los que miran. Uno descubre las diferencias y estas desembocan en confrontación, en abandono inmediato e impulsivo, en conflictos hirientes y sin salida o en desilusiones no del otro, sino de uno mismo/a. Cuando él se parecía tanto a ti, era muy difícil discutir, pero también era complicado reconocer su verdadera existencia, sus verdaderas razones, capacidades e intenciones......



No todo lo que se rompe, es irrecuperable.
(Psicóloga Emocional)


lunes, 27 de agosto de 2012

Amarse con los ojos abiertos (Parte 3)


...... Entonces ¿para qué estar en pareja? Usamos nuestros ojos para vernos y reconocernos. Podemos mirarnos las manos, los pies y el ombligo... Sin embargo, hay partes de nosotros que nunca nos hemos visto directamente, como nuestro rostro, tan importante e identificatorio que cuesta creer que nunca lo podremos percibir con nuestros propios ojos...

Para conocer visualmente estas partes ocultas a nuestra mirada necesitamos un espejo. Del mismo modo, en nuestra personalidad, en nuestra manera de ser en el mundo, hay aspectos ocultos a nuestra percepción. Para verlos necesitamos, aquí también, un espejo... y el único espejo donde podríamos llegar a vernos es el otro. La mirada de otro me muestra lo que mis ojos no pueden ver. Así como sucede en la realidad física, la precisión de lo reflejado depende de la calidad del espejo y de la distancia desde donde me mire. Cuanto más preciso sea el espejo, más detallada y fiel será la imagen. Cuanto más cerca esté para mirar mi imagen reflejada, más clara será mi percepción de mí mismo. El mejor, el más preciso y cruel de los espejos, es la relación de pareja: único vínculo donde podrían reflejarse de cerca mis peores y mis mejores aspectos de mi vida.

Los miembros de las parejas que nos consultan pierden mucho tiempo tratando de convencer al otro de que hace las cosas mal o no sabe lo que necesita la demandante. La idea es que aprendan a pactar en lugar de transformarse en jueces o querer cambiar al otro o cambiarlo por otro. Si te muestro permanentemente tus errores, si vivo para mostrarte cómo deberías haber actuado, si me ocupo de señalarte la forma en que se hacen las cosas, quizás consiga (quizás), que te sientas un idiota, o peor, que te vayas de mi lado, o peor aún, que te quedes para aborrecerme. Quiero que me escuches con escucha verdadera, con la oreja que le ponemos al interés, al deseo, al amor. Si en verdad quiero ser escuchado, entonces debo aprender a hablarte de mí, de lo que yo necesito, y en todo caso, de lo que a mí me pasa con las actitudes que tu tienes. Esta sola modificación hará probablemente que te resulte mucho más fácil escucharme.


Gran parte del trabajo en la terapia de pareja consiste en ayudar a cada uno a estar siempre conectado con lo que le está pasando y no con hablar del otro. Es decir, utilizar los conflictos para ver qué me pasa a mí y para hablar de ello. La idea de esta terapia es ayudar a dos personas que se fueron cerrando para que puedan abrirse. Generalmente llegan llenos de resentimientos, de cosas no expresadas, y la tarea del terapeuta es ayudarlos a soltarse, a decir lo que tienen miedo de decir, a mostrar su dolor. ¿Cómo ayudar a que dos personas vuelvan a abrirse, a mostrarse, a confiar? Básicamente generando un clima de apertura en el consultorio, ayudándolos a aflojarse, a mostrar sus necesidades. Uno de los objetivos de la terapia es que el encuentro se produzca. Es verdad que un encuentro no puede forzarse, se da o no se da, pero hay actitudes específicas que ayudan. Lo que hacemos los terapeutas es observar qué hace cada uno de los integrantes de la pareja para evitar el encuentro, con la idea de mostrarles cómo lo impide cada uno.

La manera de no impedir el encuentro es estar presente, en contacto con lo que me va pasando. Lo mismo en cuanto a mi pareja; ver qué está necesitando, cuál es su dolor. Vemos otra vez cómo los conflictos son una oportunidad para descubrirme, conocerme, estar en contacto con lo que me pasa y aprender de ello.
Las parejas consultan porque están haciendo lo opuesto. Cada vez que el vínculo entra en conflicto, cada uno comienza a interpretar al otro, a decirle lo que tiene que hacer, lo que debió de haber hecho, a responsabilizarlo de lo indeseable. Es norma que este esfuerzo culpógeno, la mayoría de las veces, no sirve para nada, y las demás veces..., termina por arruinar todo.

La propuesta que hacemos no es novedosa pero sí fundamental: Recuperar la responsabilidad de la propia vida. En la práctica, que el que trae la queja de la situación sea capaz de contestarse a la pregunta: ¿Qué hago yo para que la situación se dé como se está dando? Esto NO quiere decir que se haga único responsable de la situación, pero lo ayuda a revisar sus actitudes. ¿Qué otra cosa podría hacer para generar algo que resultara mejor? Aquel de los dos que se quede "enganchado" en que el otro es el culpable y se sienta la víctima de las circunstancias, no evolucionará, se quedará estancado y frenará la evolución de la pareja. Es responsabilidad de ambos dejar de jugar el juego de "pobrecito yo", para revisar qué otras posibilidades tienen, para encontrarle a la situación una salida creativa. Ayudarlos a usar el conflicto para ver qué pueden desarrollar por sí mismos, descubrir cuáles son los puntos ciegos en los que se pierden y en qué obstáculos se quedan atascados. Según nuestra experiencia, esta mirada es la única que los puede llevar a pensar en sus posibilidades, volverse potentes, en el sentido de desarrollar potencialidades, sentirse más creativos y, por ende, libres.

Este es el camino en el que creemos, proponemos y el que intentamos transmitir. No esperar ni desear una vida donde no haya conflictos, sino verlos como una oportunidad para desarrollarse. Aprender a aprovechar cada dificultad que encontramos en el camino para ahondarla más, para conectarnos con más profundidad no sólo con nuestra pareja sino también con nuestra propia condición de estar vivos. Fritz Peris solía decir que el 80% de toda nuestra percepción del mundo es pura proyección... Y cuentan que después de decirlo miraba a los ojos al interlocutor y agregaba "... y la mayor parte del restante 20%... también".

Cuando las personas expresan sus quejas sobre lo que les ocurre, hay que investigar qué es "lo propio" en la persona que se está quejando .Si a él, por ejemplo, le molesta el egoísmo de su compañera, puede ser porque se pelea con su propia parte egoísta, porque no se anima a reconocerla o porque no se da el permiso de privilegiarse. Su camino en todo caso pasará por revisar qué le pasa con SU egoísmo y trabajar sobre eso, dejando que el otro sea como quiera (o como pueda). Tomemos otro tema crucial para las parejas: el reparto de tareas. Si lo que ella necesita es que él se ocupe de determinadas tareas de la casa, lo que puede hacer es negociar con él para ver qué hace cada uno y llegar a un acuerdo. Por el contrario, si en lugar de eso ella gasta su tiempo en demostrarle que es egoísta, y lo compara con su madre ("que es igual a ti"), no llegará a ningún lado (de hecho no hay nada peor que mencionar a las madres en las peleas o justificaciones). Una frase apropiada sería: "Tú puedes ser como quieras, pero de todas maneras pactemos y convengamos quién va al supermercado". Abrir el sentido de la comunicación es un camino mucho más efectivo y sensato que tratar de demostrase lo egoísta o lo generoso que cada uno pueda ser o convencerse que en la relación ya no hay nada más que hacer.


Como terapeutas nos gusta proponer este pequeño "juego":
Pedimos al paciente en sesión que deje fluir las acusaciones que guarda contra ese que está sentado enfrente, que deje que se transformen en insultos: tonto, avaro, agresivo o lo que sea. Lo alentamos a que se anime, grite, apunte con su dedo índice acusatoriamente a su acompañante y deje salir los insultos guardados las quejas y las demandas. Después de unos segundos le pedimos que se quede inmóvil en esa posición. Ahora dirigimos su atención hacia su mano y le mostramos un hecho simbólico y muchas veces revelador: Mientras señala con un dedo al acusado, tres dedos señalan en dirección a sí mismo... El dedo medio, el anular y el meñique le están diciendo que quizás él mismo sea tres veces más avaro, tres veces más tonto y tres veces más agresivo que aquel a quien acusa.

Cuando algo me molesta, extraño o necesito del otro, casi siempre significa que en realidad me molesta de mí, extraño en mi y necesito de mi. Si yo no estoy en conflicto con esos aspectos, no me molesta que otro lo tenga o no lo tenga, además, de que claramente podemos percibir que en realidad si los tiene y que creíamos terminado o desinteresado. De manera que siempre mi pregunta es: ¿por qué me irrita esto del otro?, ¿qué tiene que ver conmigo? ¿en verdad desapareció lo que disfrutaba del otro, o yo lo quise dejar de ver?. Aprovechar los CONFLICTOS, las DUDAS o los MIEDOS para el crecimiento personal, de eso se trata. En lugar de utilizar mi energía para cambiar al otro o para martirizarme, utilizarla para observar qué hay de mí en eso que me molesta....

Cree primero en ti mismo
(Psicóloga Emocional)