martes, 1 de septiembre de 2015

UNA MIRADA AL AMOR, SEXO Y RELACIONES DE LOS CODEPENDIENTES (CoDA Parte 2)

PATRONES Y CARACTERÍSTICAS DE LA CODEPENDENCIA

Continuando con las capas de la cebolla, revisaremos los patrones y características de codependencia. Esta vez estamos dispuestos a captar una visión a la posibilidad de recuperación.

PATRONES DE NEGACIÓN:

Los codependientes tienen dificultad para identificar lo que están sintiendo:


  • Algunas veces tengo que ver una lista con palabras de sentimientos para ver si son como lo que estoy sintiendo.
  • Cuando por primera vez fui a terapia matrimonial, el terapista preguntó qué es lo que quiero de la vida. Le conteste “quiero que mi esposo termine la escuela y quiero que mis hijos sean felices”. Ella volvió a preguntarme -¿ Que quiero yo? No pude contestar. El concepto era extraño para mí.
  • A veces pienso que estoy enojada pero realmente me siento herida. El enojo es más fácil de sentir para mí que la tristeza.

Los codependientes minimizan, alteran o niegan como se sienten realmente:

  • Tuve una aventura con un hombre casado. Me dijo que no importaba porque ambos sabíamos que era solo por sexo. Racionalicé que porque no estábamos enamorados no estábamos lastimando su matrimonio.
  • Fui atacada sexualmente a los siete años. Como mis padres ni cuenta se dieron, lo guarde como un secreto vergonzoso que no merecía su atención.
  • Sufrí la perdida de comunicación en mi familia. Todo lo que hacíamos juntos era bromear. De otro modo podríamos experimentar sentimientos no deseados.
  • Fui físicamente abusada por mi papá, hermano y hermana en forma regular. Crecí pensando que era normal y que a todos les gustaba eso.
Los codependientes se perciben a sí mismos como desinteresados y muy dedicados al bienestar de los demás.



  • Pasaba el día entero haciendo trabajo voluntario y corriendo a comidas a la iglesia. Estaba exhausta y deseaba poder quedarme en casa.
  • Como enfermera, trabajaba largas horas porque no podía decir “no” a mis pacientes. Algunas veces me sentía resentida contra ellos.
  • Hacía mucho por los demás, cosas que ellos no podían hacer. Las hacía en parte para que fuera “a mi modo” y parte porque sentía que no podían hacerlo bien ellos mismos.
PATRONES DE BAJA AUTOESTIMA


Los codependientes tienen dificultad en tomar decisiones.


  • Evitaba tomar decisiones porque no podía controlar los resultados.
  • Me daba miedo decidir porque no les gustara mi respuesta a los demás.
  • Me daba miedo que si yo decidía una cosa, luego quisiera otra. Como niño mis padres nunca me preguntaron que quería yo.

Los codependientes juzgan duramente cada cosa que piensan, dicen o hacen como si nunca estuvieran “lo suficientemente bien”.


  • Cuando cometía un error, me maldecía sin piedad. No había perdón alguno.
  • Pensaba mis decisiones una y otra vez en mi cabeza, los dejaba a un lado para que fueran aceptables por los demás.
  • Me sentía estúpido cuando estaba con quienes tuvieran más educación que yo.
Los codependientes se apenan al recibir reconocimiento o regalos.



  • No soy lo “suficientemente bueno” para merecer cosas buenas.
  • Si yo me reconozco o alabo tú podrías ver quien soy realmente.
  • Cuando alguien me da un cumplido, tiendo a minimizar mis esfuerzos y doy razones del por qué no lo merezco.
  • Me apena recibir un regalo si no tengo nada que dar a cambio.
Los codependientes no piden a los demás llenar sus necesidades o deseos:



  • Nunca pido que mis necesidades sean satisfechas. Realmente quisiera que mi pareja “sepa” y “cuide” de mi insatisfacción emocional o sexual e hiciera algo al respecto.
  • Después de trabajar todo el día, estaba demasiado cansado para cuidar de mi misma pero seguía cuidando de los demás sin pedir ayuda.
  • No pedía lo que necesitaba, temía ser ignorada.

Los codependientes valoran la aprobación de los demás de sus pensamientos, sentimientos, y comportamiento más que la de ellos mismos.


  • Me vestía, cocinaba y arreglaba la casa para complacer al hombre en mi vida. Si él quería que me vistiera sexy o fuera más sensual. Lo complacía, aun si me sentía incomoda al hacerlo.
  • Lo que soy depende de lo que tú quieres que sea. Soy un camaleón.
  • Cuando era una niña, un amigo de la familia comento “que chiquita niña tan curiosa”. Mi madre respondió “deberías de ver a mi otra hija”. Empecé a creer que yo no era suficientemente buena.

Los codependientes no se perciben a sí mismos como seres valiosos y merecedores de amor.


  • Puse mi información en la web para conseguir una cita. Un hombre quiso conocerme cara a cara. Puse mi foto. Nunca volví a saber de él. Me siento fea y sin derecho al amor.
  • Tengo tres hijos todos con vidas muy ocupadas. A veces me siento que si desapareciera, pasaría uno o dos semanas para que ellos lo notaran
  • Me reunía con gente que fuera más inteligente que yo. Lo hacía con la esperanza de que alguno de ellos me tomara en cuanta de acuerdo a su inteligencia.


domingo, 30 de agosto de 2015

LOS ORÍGENES DEL PENSAMIENTO CATASTRÓFICO

¿Por qué nos resulta tan fácil ser negativos y pesimistas?

Las patologías relacionadas con la ansiedad y la depresión cursan casi siempre con un importante grado de pensamiento catastrófico. En otras palabras, los pacientes suelen pensar, imaginar y creer en los peores desenlaces a sus problemas y dudas, fantaseando muchas veces con escenarios trágicos de sucesos que casi nunca suceden ni a ellos, ni a la mayoría de las personas.

Comencemos con algunos ejemplos que plasman bien esta característica.

Una persona con trastorno de pánico suele pensar que sus latidos cardíacos fuertes conducirán a un infarto o que sus dolores de cabeza son el inicio de un accidente cerebro vascular.

Un hombre con trastorno de ansiedad generalizada habla por teléfono con su esposa quien le cuenta que está por tomar un colectivo junto con los hijos; el hombre piensa que alguno de los niños puede caer debajo de las ruedas del colectivo y morir.

Una persona con depresión cree que su familia no lo quiere, imagina que en algunos años terminará abandonado, solo y morirá enfermo en algún asilo público para personas indigentes.

Los anteriores son sólo algunos ejemplos que representan al caso típico de catastrofismo, no sólo por el escenario trágico que el paciente tiene en su consciencia sino muy importante, porque el hecho temido nunca le ha sucedido y porque las probabilidades de que le suceda son ínfimas. No obstante, la persona no puede dejar de pensarlo, con el consiguiente sufrimiento que ello provoca.

"REACCIONAR CON MIEDO IMPLICA UN APRENDIZAJE"
Digamos sencillamente que una persona piensa, cree y teme infinidad de veces un hecho negativo que no pasa; es decir, infinidad de veces se equivoca, pero por algún motivo no acierta a incorporar la evidencia simple de que lo que teme no ocurre y por ende, continúa con los pensamientos trágicos en su cabeza.

Es como si nos levantáramos todos los días pensando y creyendo que al mirar por la ventana, veremos un hermoso paisaje de mar y montañas, pero en lugar de ello, nos encontramos con un sombrío pulmón de edificio. Y a pesar de que hoy y todas las mañanas anteriores he visto el mismo pulmón de edificio, no importa, me despierto mañana con la creencia de que aparecerá ante mí el paisaje hermoso…¿absurdo, vedad?

Pues bien, así de absurdo debería sonarnos el hecho de que todos los días experimentemos miedo a acontecimientos negativos que nunca han tenido lugar. Pero claro, es más simple notar el desatino con un hecho positivo que con uno negativo, algo que se relaciona con la naturaleza y origen del pensamiento catastrófico.

En primera instancia, millones de años de evolución han dejado en el cerebro humano marcas indelebles, entre las cuales se destaca una facilidad incrementada para reaccionar con miedo ante la ambigüedad y la incertidumbre. Pensemos en un organismo que viviendo en un ambiente primitivo, en un entorno natural como un bosque o selva, escuchas un sonido atípico entre los árboles.

El reaccionar con una respuesta defensiva como el miedo facilitaría su supervivencia ante la posible presencia de un predador; opuestamente, una reacción “optimista” tal como continuar adelante sin alertarse podría llevarlo a la muerte. Vale decir, en el ambiente arcaico que ha estado presente durante los millones de años de evolución de la vida, el miedo resulta ser una adaptación crítica sin la cual no se sobrevive, motivo por el cual hoy nosotros mostramos esta facilidad incrementada para reaccionar defensivamente ante lo incierto. Ahora bien, sucede que la reacción de miedo implica varios planos y sistemas de respuestas, entre los cuales se encuentra el cognoscitivo. He ahí el origen del catastrofismo.

Se trata de la expresión cognoscitiva de una tendencia evolutivamente facilitada. De este modo, pensar en los peores desenlaces posibles facilita la adaptación a un ambiente objetivamente más hostil, donde los peligros resultaban efectivamente más frecuentes que en nuestros entornos modernos; opuestamente, ser positivos y optimistas conllevaba el riesgo de no reaccionar en tiempo y forma a una amenaza que de ser real, nos dejaba fuera de la cadena evolutiva.

Claramente, todo esto ha cambiado en los entornos modernos y civilizados en los cuales nos movemos la mayoría de los humanos actuales, no obstante, las reacciones primitivas continúan en nuestro cerebro profundo, reliquias de nuestro pasado primitivo.

Ahora bien, la tesis anterior explica parcialmente el problema del catastrofismo como estilo cognitivo. Si bien es cierto que nos da una pista sólida para entender por qué reaccionamos fácilmente con temor y pensamiento catastrófico ante situaciones ambiguas y por qué ser optimistas no nos resulta intuitivo y natural, por otra parte deja abierta la cuestión acerca de por qué algunas personas parecen enquistarse en el pensamiento catastrófico que conduce al miedo, sufriendo hasta el desarrollo de desórdenes psicológicos mientras que otros aciertan a domesticar el ser primitivo que hay en nuestro interior.

En otras palabras, ¿por qué en el pensamiento catastrófico se torna frecuente, intenso y duradero en algunos, mientras que es esporádico, leve y pasajero en otros? Como suele suceder, no existe una única respuesta a este interrogante.

Por un lado, la investigación neurocientífica ha documentado que existen diferencias individuales debido a factores hereditarios. Al fin y al cabo, todos los órganos del cuerpo llevan su sello genético de fábrica, el cerebro no tiene por qué ser ninguna excepción. Si bien esto es muy interesante, excede los objetivos de este artículo.

En segundo lugar, reaccionar con miedo implica un aprendizaje. Aunque como patrón emocional la respuesta de miedo es innata, lo que sí aprendemos es ante qué reaccionar y cómo. Particularmente, las experiencias tempranas de estrés intenso predisponen a una labilidad del sistema emocional. Así, el vivir experiencias infantiles fuertemente estresantes, el vivir en un clima emocionalmente inestable durante los primeros años, deja al sistema más predispuesto a disparar, con más intensidad y frecuencia.

"LOS PRIMEROS AÑOS DEJAN UNA IMPRONTA, SI DURANTE ELLOS HEMOS ATRAVESADO EXPERIENCIAS ESTRESANTES, NOS QUEDA EL MENSAJE GENERAL DE QUE “NUESTRO ENTORNO ES PELIGROSO"
De alguna manera, los primeros años dejan una impronta, si durante ellos hemos atravesado experiencias estresantes, nos queda el mensaje general de que “nuestro entorno es peligroso, hostil y por lo tanto, debemos estar siempre preparados para defendernos”; y de ahí derivamos una facilidad para pensar catastróficamente, pues de alguna manera en los primeros años hemos comprobado que “más vale estar siempre preparado”.

Otro factor crítico en el mantenimiento del pensamiento catastrófico se relaciona con lo que hacemos cuando tales pensamientos aparecen. Vale decir, una vez que los pensamientos trágicos han aparecido en nuestra mente y nos sentimos ansiosos, ¿qué hacemos?, ¿qué nos decimos?, ¿cómo los afrontamos? Este tópico tiene especial relevancia con la clínica psicológica pues es una de las aristas a través de las cuales podemos operar para reducir el fenómeno.

En algunos casos, la persona que tiene un pensamiento catastrófico no sólo reacciona emocionalmente con ansiedad, como proceso involuntario, sino que también se dice o hace conductas orientadas a reducir esa ansiedad sin cuestionar la veracidad del pensamiento catastrófico. De alguna manera actúa bajo el influjo de que lo que piensa es cierto, simplemente porque lo piensa, como si las cogniciones tuvieran de suyo un peso propio similar al de los hechos. Esto, definitivamente, es un error.

El tener una imagen mental frecuentemente en mi consciencia no hace que el hecho descrito por esa imagen sea objetivamente más probable. Uno de los ejemplos más característicos lo encontramos en los pacientes que padecen ansiedad antes la salud; quienes ante una mínima molestia abdominal, creen que tienen un tumor maligno.

El pensar en el tumor, el imaginar el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad como el cáncer no aumenta la probabilidad de padecerlo. Generalmente, estos pacientes, bajo el influjo de un miedo disparado irracionalmente, en ausencia completa de evidencias, acuden reiteradas veces al médico para que los tranquilice. Lo cual fácilmente logran pues no padecen más que de una simple indigestión, información de la cual ellos ya disponían pues habían pasado por esta situación muchas veces.

De este modo, las consultas innecesarias al médico se tornan en conductas de reaseguro que impiden un proceso simple de comprobación que a la larga llevaría a la extinción del miedo, esto es, que lo que se pensó, simplemente no sucede. El problema se agrava por el hecho de que si bien las ideas no son ciertas, sí pasa que la frecuencia con la cual las pensamos hace que nos parezcan subjetivamente más probables, un fenómeno conocido como probabilidad subjetiva o probabilidad heurística.

Nuestro cerebro estima subjetivamente la probabilidad de un suceso de acuerdo con dos tipos de análisis. Uno es el que sigue pautas lógicas y racionales, como por ejemplo, las que se deducen de una estadística acerca de que el avión es el medio de transporte más seguro de todos.

Sin embargo, también hay una estimación de la probabilidad basada en las veces en que hemos pensado en cierto hecho, cuanto más lo pensamos, más probable lo sentimos; independientemente del conocimiento objetivo con el cual contamos. Y es por este motivo que quienes padecen fobia a volar tienen la sensación de que el avión se estrellará, por que simplemente lo han pensado infinidad de veces. Esto también explica por qué la persona de nuestro ejemplo anterior, que padecía ansiedad ante la salud, siente que es muy probable enfermar de un cáncer; nada más ni nada menos que porque lo piensa frecuentemente.

Esto es lo que llamamos probabilidad heurística o subjetiva, un proceso que podríamos resumir diciendo que en algunas ocasiones, cuando pensamos frecuentemente algo, terminamos por no distinguir cuánto de ello es objetivamente cierto y cuánto lo hemos inventado nosotros.

"CUANTO MÁS LO PENSAMOS, MÁS PROBABLE LO SENTIMOS; INDEPENDIENTEMENTE DEL CONOCIMIENTO OBJETIVO CON EL CUAL CONTAMOS"
En algunas personas, los factores mencionados confluyen más que en otras en la misma dirección, dando por resultado que la reacción de miedo y su contra parte cognitiva, el pensamiento catastrófico, se expresan con más frecuencia, intensidad y duración. Si por una parte todos compartimos una tendencia biológica y evolutivamente  facilitada a reaccionar con ansiedad, sí existen diferencias individuales en lo que hemos heredado, en lo que aprendimos durante los años críticos de la infancia y en cómo afrontamos las cogniciones catastróficas una vez presentadas.

Particularmente, en relación con el último tópico, los procedimientos de la Terapia Cognitivo Conductual nos enseñan que debemos discutir y combatir los pensamientos catastróficos sobre la base de su evidencia, procurando no efectuar conductas de reaseguro que nos tranquilizan momentáneamente pero que a largo plazo, perpetúan el problema. Como es habitual en nuestro enfoque, procuramos derivar implicas prácticas de las hipótesis científicas validadas.

#CETECIC


miércoles, 26 de agosto de 2015

MIEDO A NO SER SUFICIENTE (CoDA Parte 1)

En la adicción al amor, estamos enganchados en estar “enamorados” y nos estancamos en esa ilusión de romance. Algunas veces tenemos varias relaciones el mismo tiempo y vivimos en una seudo-intimidad con nuestras parejas, evitando tener una verdadera relación íntima y de compromiso con nuestra pareja. Buscamos que nuestra alma gemela nos complemente. Perdidos en una fantasía romántica, seguido ignoramos las señales de alerta y elegimos parejas que no están emocionalmente disponibles. Tomamos nuestra identidad de nuestra relación con “Sra. o Sr. Perfect@” y vernos bien ante el mundo. Utilizamos el sexo para “enamorarnos” instantáneamente. Decidimos creer que estamos enamorados con nuestra pareja sexual.

• Mi adicción al amor paso por dos facetas, ambas de codependencia. Durante la primera fase, estuve con la cabeza tan loca, poniendo todo en la otra persona, poniéndolo en un pedestal como a mi poder Superior, haciendo todo para estar con ella. Nada era un sacrificio ni demasiado cara aunque esto significara una terrible deuda financiera y ser negligente con los demás incluyendo mis mascotas. Tenía que estar con ella. La segunda fase de mi adicción fue revivir el terror del abandono de mi niñez, la base de mi codependencia. Mi comportamiento se volvió extraño, casi peligroso. Hice grandes esfuerzos para retener a esa mujer en mi vida incluyendo pedirle matrimonio, a pesar de la obviamente ridícula e imposible situación. Fue un intento desesperado por tenerla.

MIEDO DE NUESTROS SENTIMIENTOS

Podemos caer en comportamientos inapropiados para evitar sentimientos dolorosos o desesperantes. En la adicción al sexo, podemos usar actos sexuales como aventuras extramatrimoniales, yendo a club de strippers, usando pornografía o masturbación en exceso en vez de experimentar nuestros sentimientos. Como adultos con una base dañada, tenemos a la intimidad, tememos a la intimidad, tememos ser abrumados o controlados por nuestra pareja. Por eso a través de actos sexuales, controlamos y manipulamos a lo demás. Vemos a los demás o a nuestra pareja como objetos o conquistas sexuales y los utilizamos como “arreglo sexual”. El concepto sano de sexualidad como un regalo y método para expresar intimidad está ausente en nuestras vidas.

Muchos de nosotros, como niños o adultos, padecimos sexual, muchas veces por alguien a quien amamos y confiamos. Por miedo, continuamos aceptando y justificando este tipo de violaciones. Creemos, tan pronto como tenemos una relación sexual con una pareja que no seremos abandonados.
Aceptando o dando abuso físico y emocional nos llena de excitación y se siente mejor que no tener una pareja. Algunos de nosotros argumentamos y creamos el drama como un precursor para tener un alto rendimiento sexual.


  • En familia disfuncional, papa fue un alcohólico. Nunca escuche a mis padres decir “Te amo” ni a mí o entre ellos.No había abrazos, afecto, ni aun cuando traía buenas calificaciones que siempre obtenía. A los siete años fui violado por un vecino. Tristemente, todavía me gusta el hecho de que, por los menos esa persona puso su atención en mí.

  • Constantemente estaba en busca de mi próxima relación. Sabía cómo enganchar a un hombre en una conversación y que el pensara que era el único en el lugar. Podía coquetear, provocar y cautivar a un hombre para que pensara en tenerme. Me volví una experta en insinuaciones sexuales, aun cuando sabía que estaba yendo en contra de lo que yo era por dentro. Hubo tiempos en que tenía sexo para “reforzar el trato”. El trato era que ahora tenía que ser mi novio…



  • Yo creaba drama y argumentos sabiendo que así el sexo sería más intenso.



  • Yo utilizaba a los demás para llenar el vacío dentro de mí. Fantaseaba sobre el acto sexual en el que quería participar con otros y mentalmente recorría una y otra vez los encuentros. Además de la fantasía y recorridos. Estos sentimientos enmascaraban mi dolor, luto, trauma y odio a mí misma



Libro, "Pelando La Cebolla"
Una mirada al Amor, Sexo y Relaciones de los Codependientes




jueves, 13 de agosto de 2015

ANSIEDAD, 5 RECOMENDACIONES PARA REDUCIRLA

La ansiedad es un círculo vicioso del que es difícil salir. El sentimiento de ansiedad es particularmente difícil de describir, no siempre se puede relacionar con un origen concreto (un examen, unos resultados médicos, etc.) y se alimenta de las propias consecuencias que genera, (como por ejemplo el aplazamiento de tareas pendientes). Por ello, es complicado hacerle frente, aunque no imposible. Estas cinco pautas para combatir la ansiedad pueden serte de ayuda a la hora de mitigar sus efectos adversos y entender algo mejor su naturaleza:

1. Aprende a ser tu propio jefe o jefa
La ansiedad es una sensación desagradable que la mayoría de nosotros queremos evitar. El problema se agrava cuando decidimos compensar el estado de ansiedad recurriendo a formas de comportamiento estereotipadas y repetitivas. Estas son conductas que suelen empezar de manera inconsciente, son en parte automáticas y pueden ser más o menos simples (estirarse o arrancarse el cabello, darse golpecitos en una pierna, etc.) o algo más complejas (hacer viajes hasta la nevera y comer algo).

Además del efecto adverso que estas conductas pueden ejercer sobre nuestro cuerpo, como la obesidad o la pérdida de cabello, dejarse llevar por ellas tiene el inconveniente de que nos hace entrar en un círculo vicioso: como están tan asociadas a los periodos de estrés, actúan como un recordatorio de que esa sensación que se quiere evitar está ahí. Por eso, para combatir la ansiedad es conveniente reconocer estos patrones estereotipados de comportamiento y ponerles freno.

2. Combatir la ansiedad es combatir el "ya lo haré mañana"
Los periodos de ansiedad pueden haber sido desencadenados por elementos del día a día que están relacionados con el trabajo, las obligaciones y la toma de decisiones. Por eso, combatir la ansiedad supone también reconocer las situaciones en las que esta sensación puede dar pie a una profecía autocumplida en la que el propio estado anímico negativo invite tirar la toalla antes de tiempo.

La ansiedad es una de las formas que puede tomar el miedo a empezar a hacer algo que puede salir mal y que, como consecuencia, es postergado una vez tras otra en un proceso llamado procrastinación. Paradógicamente, estos aplazamientos los que hacen que la ansiedad tenga razón de ser, ya que gracias a ellos la obligación que genera estrés sigue estando ahí.

3. Divide tu día a día en trozos pequeños
Seguro que te has dado cuenta de que, a partir del momento en el que inicias una tarea que te da pereza hacer, esta se va volviendo cada vez más amena y asumible. Con la ansiedad pasa algo parecido: para mantener la atención lejos de aquello que produce tensión, empezar una actividad es mucho más eficaz que pensar en iniciar esa misma actividad.

Y es que el hecho de ser consciente de que la ansiedad actúa como lastre a la hora de hacer cosas que queremos hacer es en sí mismo una fuente ansiógena. Si quieres asegurarte de que se haga lo que debe ser hecho sin que la ansiedad actúe como freno, nada como partir en secuencias cortas las tareas más complejas. Si tienes que escribir un informe, por ejemplo, la primera tarea puede ser tan simple como encender el ordenador y abrir un editor de texto. La siguiente secuencia debe partir de ahí y ser también muy breve (escribir el primer párrafo, etc.).

4. Tómate tu tiempo
La otra cara de combatir la procrastinación es asegurarnos que aprovechamos bien el tiempo que le dedicamos al descanso, ya que estar todo el día haciendo cosas para intentar distraer nuestra atención puede ser agotador. Si no conocemos la fuente de la ansiedad, este ir y venir de actividades distractoras puede actuar como recordatorio de que estamos ansiosos, y si el origen de la ansiedad está en las obligaciones pendientes, se puede generar un sentimiento de culpa. Por eso merece la pena ser metódicos con los ratos de descanso y hacer que estos permitan una mejor orientación hacia los objetivos.

Además, los ejercicios de control de la respiración que se incluyen en actividades como la meditación, el mindfulness o el tai chi resultan de gran utilidad para reducir los niveles de estrés que ponen en marcha toda la maquinaria ansiógena. Tomarse un rato para relajarse aunque el cuerpo pida lo contrario y hacer que estos ratos no se prolonguen más de lo que sea necesario para ajustar bien los niveles hormonales son dos pautas básicas para combatir la ansiedad.

5. No te empeñes en hacer que la ansiedad se vaya
Desde un punto de vista biológico, la ansiedad es el fruto de dinámicas neuroendocrinas complejas con las que nadie querría tener que lidiar sin la ayuda de los procesos subconscientes que las regulan. Por eso, conviene tener claro de que sólo se puede combatir la ansiedad de manera indirecta. Por mucho que se pretenda ignorar las sensaciones de tensión y miedo, estas no se van a ir sólo porque nuestra mente consciente se lo pida con amabilidad.

De hecho, intentar suprimir mentalmente estos procesos biológicos no es más que una forma de reconocer que ese problema está ahí. Para que la ansiedad deje de ser un problema, hay que luchar contra sus síntomas creando nuevas pautas de comportamiento. La solución no está en la privacidad de la propia mente, sino en las relaciones entre el cuerpo y el entorno.

@PyM


SÍNDROME DE ASPERGER Y SUS CARACTERÍSTICAS

El Síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo que afecta al funcionamiento social, a la comunicación y el lenguaje, a la capacidad motora y a las actividades e intereses del individuo que lo sufre, pese a que la inteligencia es normal (e incluso por encima de la media). Su causa parece ser la disfunción de varios circuitos cerebrales, y las zonas afectadas son la amígdala, los circuitos frontoestriados y temporales, y el cerebelo, estructuras que están involucradas en el desarrollo de la relación social.

El Síndrome de Asperger afecta a entre 3 y 7 de cada 1000 niños (de 7 a 16 años) y se dan más casos en niños que en niñas. La presencia de una inteligencia media (alta) puede provocar que se infravaloren las dificultades y limitaciones que presentan los individuos que sufren este trastorno.

Poseer un CI (coeficiente intelectual) alto no es garantía de una vida satisfactoria, ya que la inteligencia emocional y social son distintas entre sí y son ambas importantes para conseguir el éxito personal, académico y profesional y es fundamental para desarrollar capacidades como la empatía, el juicio social, el sentido común o la capacidad para negociar.

Funcionamiento neurológico del Síndrome de Asperger

La forma característica de pensar y comprender el mundo que tienen las personas que sufren Síndrome de Asperger ha causado muchos debates entre los expertos. Actualmente, parece haber cierto consenso en afirmar que el funcionamiento psicológico peculiar de los individuos que sufren este trastorno se puede explicar a partir de varios modelos teóricos. Pese a que estos modelos tienen gran relevancia, hasta el momento ninguna de estas teorías ha sido capaz de explicar el síndrome de Asperger en su totalidad.

Déficit en la “Teoría de la Mente”
La teoría de la mente hace referencia a la capacidad de inferir en los estados mentales de otras personas: en sus pensamientos, deseos, creencias, etcétera, y usar la información que se recibe para predecir su comportamiento y buscar un sentido a su conducta. Es decir, que la teoría de la mente se refiere a la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Los estudios llevados a cabo en este campo indican que las personas con Síndrome de Asperger no consiguen formular una explicación al pensamiento o la conducta de los demás. El déficit de la teoría de la mente provoca la imposibilidad de explicar y comprender tanto las conductas propias como las ajenas y, por tanto, no solamente resulta imposible predecir lo que harán los demás y sus intenciones, sino que afecta a la mayoría de las actividades cotidianas que influyen en el desarrollo personal y el bienestar de los individuos que padecen esta patología.

Déficit de la función ejecutiva
La función ejecutiva es la capacidad de mantener activo un conjunto apropiado de estrategias de resolución de problemas con la finalidad de alcanzar una meta futura. Por tanto, se asocia a la intencionalidad, el propósito y la toma de decisiones complejas (por ejemplo, control de impulsos, inhibición de respuestas inadecuadas, etc.).

Esto parece ser causa del mal funcionamiento del lóbulo frontal. Las personas con Síndrome de Asperger tienen un déficit de las funciones ejecutivas, pues su comportamiento y pensamiento es rígido, repetitivo y perseverante. Ejemplos de este déficit pueden ser: imposibilidad de hacer planes, dificultades de organización, etc.

Señales para detectar el Síndrome de Asperger

Existen muchas conductas que pueden indicar la presencia del Síndrome de Asperger, a continuación se muestran 10 señales características de este trastorno:


  • Dificultades para la interacción social y relaciones sociales limitadas
  • Falta de empatía con las demás personas
  • Dificultad para entender y comprender el mundo que les rodea y las emociones de los demás
  • Pueden reaccionar molestos ante determinados estímulos externos: ruidos, imagines, luz...
  • Pueden mostrar retraso motor y torpeza en sus movimientos
  • Intereses y actividades restringidas, rígidas, sistemáticas y repetitivas
  • Conductas excéntricas o poco habituales
  • No suelen mirar a los ojos cuando te habla
  • Hablan mucho, en un tono alto y peculiar, y usan un lenguaje pedante, extremadamente formal y con un extenso vocabulario
  • Inventan palabras o expresiones idiosincrásicas
  • En ocasiones parecen estar ausentes, absortos en sus pensamientos
@PyS


TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC)

No se sabe todavía la causa del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), aunque sí se sabe que no surge como respuesta a un supuesto conflicto intrapsíquico ni tampoco por un conflicto sexual reprimido, como decían las teorías psicoanalíticas antiguas. La eficacia de los antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina en el tratamiento del TOC hace pensar que el origen puede deberse a una alteración de la serotonina. Se cree que este neurotransmisor ayuda a regular la disposición de ánimo, la agresión y la impulsividad.

DiagnósticoEl TOC en niños comienza entre los 7 a 10 años y tiene una prevalencia de entre 0,3 al 1,9 por ciento en niños y adolescentes. Un 33 por ciento de los adultos con TOC dicen que sus síntomas empezaron en la infancia. Frecuentemente el niño se avergüenza de sus compulsiones porque no son lógicas, pero no las puede evitar, por miedo a que algo mucho peor suceda. A veces los síntomas afectan mucho al niño en el colegio. Otras veces sólo están presentes en casa, y los padres puede creer que el niño los hace para fastidiarles.

El TOC es más frecuente de lo que se creía hace años. Se calcula que aproximadamente el 2 por ciento de la población lo padece. Esta cifra incluye la estimación de pacientes que encubren su enfermedad y que todavía no han sido diagnosticados.

Tratamientos

Farmacoterapia: La medicación es útil en el control de los síntomas del TOC pero a menudo, si se deja el fármaco, sobreviene una recaída. La mayoría de las personas necesitará medicarse indefinidamente.El primer tratamiento específicamente aprobado para su uso en el TOC fue el antidepresivo tricíclico clomipramina (Anafranil). Los psicofármacos de segunda generación, que son utilizados hoy en día, se llaman inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

Estudios extensos han demostrado que estos inhibidores favorecen, al menos ligeramente, a casi el 80 por ciento de los pacientes. Y en más de la mitad de los casos, la medicación alivia los síntomas del TOC al disminuir la frecuencia e intensidad de las obsesiones y compulsiones. La mejoría por lo general no se alcanza hasta las dos o más semanas de tratamiento.

Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (EPR): La psicoterapia tradicional y el psicoanálisis, dirigidos a ayudar al paciente a percibir su problema, no es útil para el TOC. Sin embargo, un método específico psicológico, denominado EPR, es eficaz en muchas personas, especialmente en las que presentan rituales conductistas. Mediante este método el paciente se enfrenta, deliberada o voluntariamente, al objeto o idea temida, ya sea directamente o con la imaginación. Al mismo tiempo, el paciente es alentado a evitar sus rituales con apoyo y medios provistos por el terapeuta, y posiblemente por otros que el paciente reclute para asistirle.

Los estudios realizados y la práctica diaria demuestran que la EPR es una terapia muy exitosa para la mayoría de los pacientes que la completan y los efectos positivos perduran una vez finalizado el tratamiento.


@Tonalammoglia

miércoles, 22 de julio de 2015

30 COSAS QUE DEBES DEJAR DE HACERTE A TI MISMO

1.- DEJA DE GASTAR EL TIEMPO CON LAS PERSONAS EQUIVOCADAS

La vida es demasiado corta para pasar tiempo con personas que te quitan la felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti. No deberías tener que luchar por un lugar. Nunca, nunca insistas en alguien que constantemente pasa por alto tu valor. Y recuerda, no es la gente que está a tu lado en tu mejor momento, sino los que están a tu lado en tu peor momento, tus verdaderos amigos. Como dijo J.F. Kennedy: "El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano".

2.- DEJA DE HUIR DE TUS PROBLEMAS.

Enfréntalos con la cabeza en alto. No, no será fácil. No hay persona en el mundo capaz de manejar a la perfección cada golpe que le arrojan. No se supone que somos capaces de resolver problemas al instante. Así no es como estamos hechos. De hecho, estamos hechos para enojarnos, ponernos tristes, sentir dolor, tropezar y caer. Porque ese es todo el propósito de la vida - enfrentar los problemas, aprender, adaptarse, y resolverlos en el transcurso del tiempo. Esto es lo que en última instancia, nos convierte en la persona que llegaremos a ser.

3.- DEJA DE MENTIRTE A TI MISMO

Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestras vidas mejoran solamente cuando tomamos las oportunidades, y la primera y más difícil oportunidad que podemos tomar es ser honestos con nosotros mismos.

4.- DEJA DE PONER TUS PROPIAS NECESIDADES EN UN SEGUNDO PLANO.

La cosa más dolora es perderte a ti mismo en el proceso de amar a alguien demasiado (tu pareja, tus padres, tus hijos, tus hermanos), y olvidar que también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también. Si alguna vez hubo un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importe a ti, ese momento es ahora.

5.- DEJA DE INTENTAR SER ALGUIEN QUE NO ERES.

Uno de los mayores desafíos en la vida es ser tú mismo en un mundo que está tratando de hacerte igual a todos. Siempre habrá alguien más guapa, siempre habrá alguien más inteligente, siempre habrá alguien más joven, pero nunca serán tú. No cambies para gustarle a la gente. Sé tú mismo y a las personas correctas les encantará el verdadero tú.

6.- DEJA DE AFERRARTE AL PASADO.

No puedes comenzar el siguiente capítulo de tu vida si sigues releyendo el último.

7.- DEJA DE TENER MIEDO A COMETER UN ERROR.

Hacer algo y hacerlo mal es por lo menos diez veces más productivo que hacer nada. Cada éxito tiene una estela de fracasos detrás de él, y cada fracaso está conduciendo hacia el éxito. Terminas lamentando las cosas que no hiciste mucho más que las cosas que hiciste.

8.- DEJA DE REPRENDERTE POR LOS ERRORES DEL PASADO.

Se puede amar a la persona equivocada y llorar por las cosas equivocadas, pero no importa cómo las cosas van mal, una cosa es segura, los errores nos ayudan a encontrar a la persona y las cosas que son perfectas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos luchas, e incluso lamentamos las cosas en nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus luchas, y estás aquí AHORA con el poder de dar forma a tu día y tu futuro. Cada cosa que ha ocurrido en tu vida te está preparando para un momento que está por venir.

9.- DEJA DE INTENTAR COMPRAR LA FELICIDAD.

Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero la verdad es que las cosas que realmente nos satisfacen son totalmente gratis ? el amor, la risa y el trabajo en nuestras pasiones.

10.- DEJA DE MIRAR EXCLUSIVAMENTE A LOS DEMÁS PARA SER FELIZ.

Si no estás feliz con lo que eres por dentro, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con nadie. Tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirla con alguien más.

11.- DEJA DE SER INACTIVO.

No pienses demasiado o crearás un problema que ni siquiera estaba allí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma medidas decisivas. No puedes cambiar lo que te rehúsas a confrontar. Avanzar implica un riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base con el pie en la primera.

12.- DEJA DE PENSAR QUE NO ESTÁS LISTO.

Nadie se siente 100% listo cuando surge una oportunidad. Las oportunidades más grandes en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestras zonas de confort, lo que significa que no nos sentiremos totalmente cómodos al principio.

13.- DEJA DE INVOLUCRARTE EN RELACIONES POR LAS RAZONES EQUIVOCADAS.

Las relaciones deben ser elegidas con prudencia. Es mejor estar solo que estar mal acompañado. No hay necesidad de precipitarse. Y esto se puede trasladar a todo tipo de relación, ya sea personal, laboral o profesional. Si hay algo que está destinado a ser, va a suceder - en el momento adecuado, con la persona adecuada, y por la mejor razón. Enamórate cuando estés listo, no cuando estés solo.

14.- DEJA DE RECHAZAR NUEVAS RELACIONES SÓLO PORQUE LAS ANTIGUAS NO FUNCIONABAN.

En la vida te darás cuenta de que hay un propósito para todos los que conoces. Algunos te pondrán a prueba, algunos te utilizarán y algunos te enseñarán. Pero lo más importante, algunos sacan lo mejor de ti.

15.- DEJA DE INTENTAR COMPETIR CONTRA TODOS LOS DEMÁS.

No te preocupes por lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en vencer tus propios records cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo solamente.


16.- DEJA DE ESTAR CELOSO DE LOS DEMÁS.

Los celos son el arte de contar las bendiciones de otra persona en lugar de las tuyas propias. Pregúntate lo siguiente: "¿Qué es algo que yo tengo y que todos los demás quieren?"

17.- DEJA DE QUEJARTE Y SENTIR LÁSTIMA POR TI MISMO.

Las curvas de la vida existen por una razón - para cambiar tu trayectoria en una dirección que está destinada para ti. No puedes ver o entender todo lo que ocurre en un momento, y puede ser difícil. Sin embargo, reflexiona sobre las curvas negativas lanzadas sobre ti en el pasado. A menudo verás que con el tiempo te llevaron a un mejor lugar, persona, estado de ánimo o situación. Así que ¡sonríe! Que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y lo serás.

18.- DEJA DE GUARDAR RENCORES.

No vivas tu vida con odio en tu corazón. Vas a terminar perjudicándote a ti mismo más que a la gente que odias. El perdón no está diciendo: "Lo que me hicieron está bien.", está diciendo: "Yo no voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad por siempre." El perdón es la respuesta... deja ir, encuentra la paz, libérate a ti mismo. Y recuerda, el perdón no es sólo para otras personas, es para ti también. Si debes perdonarte a ti mismo, sigue adelante y trata de hacerlo mejor la próxima vez.

19.- DEJA DE PERMITIR QUE OTROS TE BAJEN A SU NIVEL.

Niégate a bajar tus estándares para dar cabida a aquellos que se niegan a elevar los suyos propios.

20.- DEJA DE PERDER EL TIEMPO EXPLICANDO A LOS DEMÁS.

Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no van a creer de todos modos. Sólo haz lo que sabes en tu corazón que es correcto.

21.- DEJA DE HACER LAS MISMAS COSAS UNA Y OTRA VEZ SIN DESCANSO.

El momento para tomar un profundo respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás recibiendo. A veces es necesario tomar distancia para ver las cosas con claridad.

22.- DEJA DE PASAR POR ALTO LA BELLEZA DE LOS PEQUEÑOS MOMENTOS.

Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día puedes mirar hacia atrás y descubrir que eran las cosas grandes. La mejor parte de tu vida serán los pequeños momentos, aquellos que pasas riendo con alguien que te importa.

23.- DEJA DE INTENTAR HACER LAS COSAS A LA PERFECCIÓN.

El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, premia a las personas que logran terminar las cosas.

24.- DEJA DE SEGUIR EL CAMINO DE MENOR RESISTENCIA.

La vida no es fácil, especialmente cuando se piensa en lograr algo que vale la pena. No tomes el camino más fácil. Haz algo extraordinario.

25.- DEJA DE ACTUAR COMO SI TODO ESTÁ BIEN SI NO LO ESTÁ.

Está bien desmoronarse por un rato. No siempre tienes que pretender ser fuerte, y no hay necesidad de demostrar constantemente que todo va bien. No debes preocuparte de lo que piensan los demás. Llora si es necesario - es saludable derramar tus lágrimas. Cuanto antes lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo.

26.- DEJA DE CULPAR A OTROS POR TUS PROBLEMAS.

La medida en que puedes alcanzar tus sueños depende de la medida en que tomas la responsabilidad de tu vida. Al culpar a otros de lo que está pasando, niegas tu responsabilidad - le das a otros poder sobre esa parte de tu vida.

27.- DEJA DE INTENTAR SER TODO PARA TODOS.

Hacerlo así es imposible y al intentarlo sólo te quemarás. Sin embargo, hacer sonreír a una persona puede cambiar el mundo. Tal vez no a todo el mundo, pero sí su mundo. Así que afina tu objetivo.

28.- DEJA DE PREOCUPARTE TANTO.

Preocuparte no te liberará de las cargas de mañana, sino que te alejará de la alegría que tiene el día de hoy. Una forma de comprobar si hay algo sobre lo que vale la pena reflexionar es hacerte la siguiente pregunta: "¿Este asunto importará dentro de un año? ¿Tres años? ¿Cinco años?". Si no, entonces no vale la pena preocuparse.

29.- DEJA DE CENTRARSE EN LO QUE NO QUIERES QUE SUCEDA.

Concéntrate en lo que sí quieres que suceda. El pensamiento positivo está a la vanguardia de cada gran historia de éxito. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida hoy, y prestas mucha atención, a menudo te darás cuenta de que tienes razón.

30.- DEJA DE SER INGRATO.

No importa cuán bien o mal lo pasas, despierta cada día agradecido por tu vida. Alguien más en algún lugar está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te estás perdiendo, trata de pensar en todo lo que tú tienes y que los demás se están perdiendo.


lunes, 20 de julio de 2015

CUANDO FALTA UNO DE LOS PADRES (Por divorcio) Y / O HAY UN PADRASTRO / MADRASTRA

Actualmente, hay países donde hasta un tercio de los estudiantes secundarios no viven con ambos progenitores, aunque en otros esta cifra pueda ser mucho menor. De todas maneras, es una situación que ha dejado de ser excepcional.
Sin embargo, las familias donde falta uno de los progenitores, como aquellas en que uno de ellos se ha vuelto a casar tienen, de hecho, problemas especiales que no se suelen plantear en otros hogares.

Las Familias donde falta uno de los progenitores: los padres divorciados
Los padres divorciados pueden tener varias reacciones poco saludables ante la ruptura del matrimonio:

  1. Sentirse culpables
  2. Llorar en el hombro de sus hijos 
  3. Amenazar con enviar a los hijos a vivir con el progenitor ausente, es decir, la táctica de "O te portas bien o te vas a vivir con tu papá"
  4. Disculpar el comportamiento del ex cónyuge
  5. Echar a los hijos la culpa del divorcio


LA CULPA

Por desgracia, la culpa sigue siendo un gran problema. Uno de los progenitores – o ambos- se siente culpable del supuesto daño que se les ha hecho a los hijos. Los padres divorciados no deben sentirse culpables, una que esta es la mejor manera que hay en el mundo de convertir una separación o un divorcio en algo malo para los hijos. He aquí algunas de las consecuencias de sentirse culpable.

"Alguna compensación tengo que darles"

Una mujer ha conseguido finalmente divorciarse de un marido brutal, pero se siente culpable de haber sometido a sus hijos, durante tantos años, a esa brutalidad, y ahora intenta compensarles todo el dolor que padecieron. Les compra lo que no puede permitirse y les tolera cualquier cosa con la esperanza de hacerse perdonar haberles dejado pasar una niñez tan terrible.
Los padres que se encuentren en esta situación deben recordar lo siguiente:

  • Una madre no es responsable lo que hizo o dejo de hacer el padre. De eso sólo el padre puede ser responsable (O madre)
  • No hay manera de recuperar lo que se ha perdido sea tiempo, afecto, o lo que sea. Lo único que puede hacer es ser buen padre hoy, y ya bastante difícil es eso en sí, sin el intento de compensar injusticias pasadas, reales o supuestas.
  • El intento de componer las cosas mediante una compensación mal entendida conduce casi siempre a una forma inadecuada de desempeñar el rol de padre. Los adolescentes son capaces de percibir la culpa y lamentablemente muchos de ellos se valen de ella para conseguir lo que quieren. Si los regalos extravagantes y muy costosos ya eran inadecuados antes del divorcio, después siguen siéndolo. Si llegar a las dos de la mañana eran incapaces antes del divorcio, también lo es después.

He aquí otro ejemplo de compensación inadecuada. Los hijos están con la madre, pero ella se siente responsable de la ruptura. No puede vivir con el padre de sus hijos, pero lo considera buen padre y se siente culpable de haberle prácticamente "quitado los hijos". También ella se esfuerza por ser más que buena con los chicos, de modo que ellos no se privan de cargarla aún más de culpa:

  • No te imaginas cuánto echo de menos a papá.
  • Me sentiría mucho mejor si pudiera ver a papá con más frecuencia.

Si se las toma por lo que son, esas expresiones legítimas de sentimientos debería de tener respuestas como:

  • Claro que es doloroso no poder ver a un ser querido con tanta frecuencia como quisiéramos.
  • Lamento que estés triste.

Pero tomar este tipo de expresiones como la señal para sentirse culpable es destructivo. Es normal que los hijos echen de menos a su padre y no es bueno que la madre sienta culpa porque, como lo demuestra el primer ejemplo, la culpa puede con frecuencia, conducir a maneras inadecuadas de desempeñar el rol de padres.

"Es todo culpa mía"

El padre tiene a los hijos durante el fin de semana.
Él se siente culpable de la ruptura y los chicos lo saben. Entonces, hacen algo muy frecuente en estos casos: se confabulan para planificar la reconciliación de sus padres y dicen cosas como las siguientes:

"Papá, ¿Por qué no te disculpas y vuelves a casa?"
"De verdad que mamá te echa mucho de menos".
"En casa ya no es lo mismo sin ti".
"Desde que te fuiste, no me va bien en la escuela".

Claro que para los hijos es difícil aceptar la separación de los padres. A los padres les resulta también muy doloroso. Eso es de esperar, pero no tiene por qué ser devastador. Es parte de la vida y la vida puede ser dura en ocasiones. 

No hay manera de proteger a los hijos de todo sufrimiento 
Siempre es duro ver sufrir a nuestros hijos, y más todavía cuando nos sentimos responsables del dolor.

Pero ésa no es razón para sentirse culpable. A los hijos podéis amarlos, consolarlos y jugar con ellos, pero no podéis enarbolar una varita mágica que les evite el dolor. Lo único que podéis es ser buenos padres hoy y nadie puede pediros más.

La culpa es un sentimiento malo para nosotros, ustedes y malo para nuestros hijos. Si en un tiempo razonable no puedes liberarte de ella, busca una terapia que te ayude a superar este periodo difícil.


Del libro CÓMO VIVIR CON UN ADOLESCENTE
Marlene Brusko, editorial Grijalbo.


lunes, 13 de julio de 2015

MODELO DE PERSONALIDAD "LOS 5 GRANDES" (OCEAN) Y FACEBOOK

Las personas suelen externar cierto interés de acuerdo a su personalidad, FACEBOOK es una ventana donde dejan ver estas necesidades personales incluso cuando no sean ciertas.

Desde que Facebook llegó a la vida de todos nosotros, los que nos conectamos a diario vemos constantemente la actualización de los estados de nuestros contactos. Algunos escriben sobre política, otros sobre sus vacaciones, otros dan su opinión sobre la vida y otros publican constantemente sobre su relación amorosa. Los estados de Facebook son una oportunidad para mostrarnos al mundo y es una oportunidad para expresar lo bien que nos va en la vida y lo felices que somos (aunque en muchas ocasiones esto no sea cierto).
  • Las personas concienzudas suelen escribir sobre sus hijos, la familia y su circulo primario.

  • Los extrovertidos usan Facebook para conectarse con otras personas y publicar sobre sus actividades sociales y contactan a otras personas.

  • La sinceridad se asocia a los estados intelectuales, llámese publicaciones de noticias, políticas, temas en general con opiniones personales.

  • Las personas con autoestima baja escriben estados sobre su pareja, el éxito o felicidad que esta les causa, aunque por lo general es mentira y suele ser todo lo contrario.

  • Los narcisistas escriben estados buscando la validación por parte de sus contactos, y actualizan éstos con temas como: los éxitos en el trabajo, la dieta o el ejercicio físico, la escuela, fotografiarse a si mismos (selfies), entre otros.


¿El saberse narcisista le afecta a un narcisista?, por supuesto que no, es como preguntarse si a un hielo le incomoda ser hielo, no tiene sentido para si mismo, al contrario, se siente merecedor de sentirse así, el problema no es con si mismo, sino con los que rodean al narcisista, quien a costa de quien sea mantendrá esta necesidad satisfecha.

La baja autoestima se explica por si misma, y quienes no desean ubicar su problema y encararlo con ayuda psicológica, encuentran en la mentira y en la exageración un "remedio" pasajero al mentir y exaltar lo que no se tiene, si se tiene una mala relación de pareja, pero no se sienten capaces de hacer algo por inseguridad, actuarán como si esa fue la mejor decisión que tomaron y de ahí viene la exaltación de esta en las platicas o las redes sociales.





jueves, 9 de julio de 2015

LO PEOR QUE PUEDE PASAR

Conocemos a muchas personas que están todo el día temiéndose calamidades y dibujando escenarios catastróficos sobre lo que puede suceder. De hecho, todos adoptamos a veces esa actitud trágica y nos hundimos en un mar de perspectivas tan terribles como improbables. Sin embargo, esta capacidad de prever “lo peor que puede pasar” para poner los medios necesarios y sobrevivir a la catástrofe es justamente una ventaja evolutiva del ser humano respecto a otras especies. Las ciudades de la antigüedad se amurallaban para para protegerse del supuesto ataque de los bárbaros y hoy día en las zonas sísmicas se construyen edificios capaces de resistir grandes temblores de tierra. Son medidas inteligentes que aportan seguridad y han ayudado a minimizar el desastre cuando llega.

El problema es cuando esa forma de pensar se traslada a la vida personal y empezamos a vivir con la ansiedad de que todo nuestro mundo, o aquello que consideramos más valioso, se va a venir abajo.
Las personas catastróficas tienden a convertir un pequeño traspiés o una amenaza en un escenario dantesco. Debido a su facilidad para hacer pronósticos negativos, llegan a crear una crisis de la nada, veamos algunos ejemplos: 

  • El celoso que interpreta cualquier contacto social de su pareja como un principio de seducción que acabará en infidelidad o abandono.
  • Los inversores que, siguiendo un rumor, se dejan llevar por el pánico y acaban hundiendo las acciones de una empresa.
  • El hipocondriaco que, ante cualquier pequeño dolor, se diagnostica enfermedades graves y devastadoras.

El gran problema de esta clase de predicciones es que acaban siendo proféticas, y no precisamente por obra del destino. La misma persona se encarga inconscientemente de que sus peores temores se vean cumplidos.

En los ejemplos anteriores, la pesadez o incluso agresividad del celoso hace que su pareja se harte, y el hipocondriaco puede desarrollar enfermedades reales por culpa del estrés que le crea el pánico a la enfermedad.

Por regla general, las personas instaladas en el pensamiento catastrofista padecen problemas de concentración, insomnio y ansiedad que pueden llevarles a una depresión. La buena noticia es que es posible detener esa clase de procesos mentales. Pero veamos antes de nada cuál es su origen.

Aunque muchas personas son capaces de predecir catástrofes sin haber vivido ninguna, generalmente este tipo de oráculo tiene su origen en un accidente o evento traumático que hace que dejemos de ver nuestro mundo como un lugar seguro. Lo malo de estas dinámicas es que descartan todas las opciones agradables y sitúan a la persona en un estado de alerta permanente. Según Meg Selig, autora en la Web Changepower!, los estudios demuestran que entre el 69% y el 70% del pensamiento del individuo es de índole negativa y pesimista.

Para cambiar el signo de nuestro circuito mental, esta autora propone tres afirmaciones que se pueden repetir para salir del fatalismo:

  1. Esto que pienso no está sucediendo ahora. En este momento estoy a salvo.
  2. Pase lo que pase, puedo hacerle frente.
  3. Yo y sólo yo soy el causante de mi propio sufrimiento.
  4. A estas tres aclaraciones podemos agregar lo que dice la estadística sobre esta clase de predicciones: la mayor parte de desastres que tenemos nunca llegan a suceder.

Cuando se trata de rechazar una emoción, está se fortalece. Del mismo modo, al aceptarla y analizarla empieza a perder su poder. Según el doctor en psicología Matthew Tull, si la persona no ha caído en una depresión, hay tres pasos que puede seguir para liberarse de esta inercia que oscurece su mirada sobre la vida.

  1. El primer paso sería reconocer esa clase de pensamientos en nuestro espacio mental. Al detectarlos y entender cómo afectan, pierden buena parte de su fuerza.
  2. El segundo paso es aplicar una estrategia para evitar que esa clase de ideas se vayan al extremo. Para ello, la solución es direccionarlas a través de estas preguntas:

- ¿Qué pruebas tengo a favor de la veracidad de estas reflexiones?
- ¿Qué pruebas tengo en contra?
- ¿Tengo este tipo de juicios cuando me siento bien o sólo cuando estoy triste, enojado o ansioso?
- ¿Qué le diría yo mismo a alguien que está pasando algo así?

Este ejercicio de expoliación permite desenmascarar el oráculo pesimista, con lo que se mitigará la ansiedad a la vez que se libera espacio para opciones más positivas.

    3. Una tercera alternativa es centrar la atención sobre cada idea catastrófica como una nube que pasa por la conciencia, sin aceptar ni rechazarla. Se etiqueta como “pensamiento” y se deja pasar. Con ello menguará su influencia sobre el estado de ánimo.

     4. Nuevamente, a las tres medidas de doctor Tull yo añadiría una cuarta: evitar el contacto con las personas pesimistas y desmotivadoras, ya que está clase de dinámicas mentales son altamente contagiosas.

Investigaciones recientes han demostrado que el pensamiento negativo, si se usa de manera estratégica, también puede acabar resultando beneficioso para quien lo practica.

En su ensayo The antidote: Happiness for People Who Can´t Stand Positive Thinking, el periodista Oliver Burkeman sostiene que la visualización negativa puede ser un efectivo antídoto contra la ansiedad. En realidad, lo que los psicólogos denominan “pesimismo defensivo” es una estrategia aplicada por entre un 25% y un 30% de los estadounidenses, según la investigadora Julie Norem.

“cuando intentamos persuadirnos de que todo se resolverá para bien, corremos el riego de reforzar la creencia táctica de que sería complemente catastrófico que eso no sucediera. En cambio, si tratamos el caso con cierta sobriedad y consideramos lo mal que realmente puede ir, encontraremos que nuestros temores disminuyen hasta tener un tamaño manejable”, afirma Burkeman.

El pensamiento catastrófico más común y realista, el de la propia muerte, ha sido empleado por los místicos para despegarse de las preocupaciones humanas, a la vez que supone una invitación a la vida.

Un curioso estudio realizado entre los paseantes de un cementerio, por ejemplo, midió la reacción de estos ante un desconocido al que se le caía un cuaderno. Las observaciones demostraron que las personas dentro del camposanto eran un 40% más solícitas que las que caminaban por la calle.
Ciertamente, muchos otros pensamientos catastróficos no invitan a la reflexión, pro hay una sencilla técnica que se puede utilizar para deshacerse de ellos. Ante el posible escenario que preocupa se puede hacer lo siguiente:

Imagine que es lo peor que puede pasar, el grado máximo de catástrofe. Trasládese ahora mentalmente a esa situación. ¿Qué haría? Si no se trata de la propia muerte, la cual además pone fin a todo sufrimiento, cualquier otra cosa que suceda no es el fin del mundo. Como seres adaptables que somos, seguro que haríamos algo útil para nuestra supervivencia en la nueva situación. Por tanto no es tan terrible. La ventaja de plantearse el comportamiento en el “peor escenario posible” es que, con toda probabilidad, sucederá algo menos malo y se vivirá como un alivio. O no sucederá nada de lo que se teme. Mientras tanto, a vivir.




El País Semanal.

lunes, 6 de julio de 2015

REACCIONES ANTE LA INFIDELIDAD

Como cada mañana conectó el ordenador. En la pantalla apareció inesperadamente la cuenta de correo de su marido. “Recuerdo cada beso”. Esta frase, colocada como asunto de un e-mail, le saltó encima. Le invadió una sensación nueva de dolor al leer este y otros muchos mensajes entre él y una desconocida. Estos e-mails la colocaron en un planeta que giraba diferente. Un detalle temporal fue lo que más enveneno a su cabeza. La historia parecía haber empezado cuando su hijo tenía seis meses.

La fidelidad es un invento de la evolución humana. Apareció con el mismo objetivo que todas nuestras conductas: asegurar la continuidad de los genes. Los humanos nacemos muy indefensos, vivimos una infancia prolongada pues necesitamos mucho tiempo para poder desenvolvernos por nosotros mismos, así que la hembra cavernícola necesitaba a un macho a su lado para proteger a sus crías. Y surgió la fidelidad.
Desde un punto de vista biológico, la fidelidad está prácticamente asegurada cuando estás enamorado. En esta etapa no tiene mérito ser fiel. Es lo que pide el cuerpo, cuando el enganche hormonal se termina, incluso si queremos profundamente a esa persona, necesitamos de los valores, la programación social y la voluntad para continuar fieles. No se puede continuar "enamorado" por mucho tiempo, biológicamente es imposible y psicológicamente traería trastornos severos de suceder esto.
Sí las paredes de los consultorios psicológicos hablaran, seguro que podrían explicar muchas cosas sobre la infidelidad. No sólo contarían sobre el sufrimiento del sujeto engañado, sino también del dolor del infiel y de la tercera persona.

Al descubrir una infidelidad las relaciones son muy distintas. Incluso hay quien se alegra (puede constituir una buena excusa para romper la relación sin remordimiento), por ejemplo, A pesar de la disparidad, existen similitudes emocionales entre algunos engañados: Pérdida de inocencia. “Mi pareja nunca me engañara “¿Cuántas personas se han tenido que tragar estas palabras? Y ¿Cuántas se mantienen convencidas mientras la realidad se ríe de ellas? Existe un fenómeno psicológico que lo explica “el optimismo no realista” se produce cuando estímanos que la probabilidad de ser víctima de un suceso desagradable es menor que la otras personas. Cuando la realidad es que cualquiera puede vivir una infidelidad, empezando por nosotros mismos, como posibles infieles en algun momento de la vida.

Tenemos tendencias a sentirnos invulnerables. Y en el tema de la pareja, también, por eso, cuando uno se entera del engaño, el golpe es tan duramente inesperado, se da cuenta de que ese amor no era tan especial, que es común de los mortales. Se mira a la pareja y no se le reconoce. No sabemos a quién tenemos delante. Ni siquiera se está seguro de la historia que se ha vivido. Se mira hacia atrás y todo se revalúa “Me invito a esa cena porque sentía culpa” me engañaba cuando decía que yo era el amor de su vida” "Me mintió cuando decía amarme"

… Todo se interpreta de otra forma, más real, sin edulcorantes. (de manera madura y adulta)

El sufrimiento da buenas lecciones a quienes sabe atenderlas. En este caso una de ellas es darse cuenta de que el ego tiene que aterrizar desde las alturas. Percatarse de la necesidad de eliminar el pensamiento “esto nunca me va a pasar a mí”. Sí se consigue bajar el ego de allá arriba sin lastimarse demasiado, nos volvemos humildes; más sabios. Y esto ayudara afrontar no sólo la infidelidad, si no también futuros golpes, tanto del mundo de la pareja como de otros ámbitos.


Interpretaciones simplistas

Los humanos necesitamos entenderlo todo. Y la increíble complejidad emocional que implica una infidelidad también..... sé quiere meter en una cuadricula, se quiere tener una historia y unas razones claras como blanco o negro, bueno o malo. Y eso no solo es absurdo por imposible, sino porque encima hace sufrir, “La primera pregunta es ¿por qué? ¿por sexo?, ¿por diversión? ¿Por amor? ¿Por oxigeno…? es normal plantearse esta cuestión, pero hay que saber que a veces ni el propio infiel sabe porque lo ha hecho. Queremos encontrar la lógica en el mundo emocional y ahí no la hay. Menos aún si el infiel no quiere o no puede decirlo por el peso emocional, culpa o descalificativos socialmente adjudicados a dichas acciones.

Una de las explicaciones simplonas que se da a la infidelidad es la falta de amor. Sin embargo, no hay ninguna investigación que muestre qué esta premisa sea siempre cierta. Tal como cuenta el psicólogo Martín Camacho en su libro sobre la infidelidad. Todas estas opciones son posibles: parejas que se quieren y no se engañan; parejas que no se quieren y se engañan, y parejas que no se quieren y no se engañan. El amor y la fidelidad no siempre van de la mano así que debemos valorar y sobrepasar la importancia que se le da a los dos aspectos por separado.


Culpa

la simplicidad mental lleva también buscar un único responsable. La culpa la otorga la estrechez de nuestras miras. A veces se acusa al infiel; otras a la tercera persona, y otras, a uno mismo. Incluso la culpa se coloca en características concretas: “se ha ido con otro/ aporque estoy gordo/ a “explicaciones limitadas que además actúan como una cuchilla afilada sobre la autoestima.

La infidelidad no duele sólo por el engaño, oscurece porque levanta una tapa que deja salir todos los complejos personales a flote. El peso, las habilidades sexuales, la capacidad de amar, la inteligencia… con los complejos destapados, muchas personas engañadas huyen hacia delante. Rápidamente buscan a otra persona o perdonan a quien les ha engañado al instante sienten prisa para volver a tapar la caja de los complejos, no los quiero ver, sentir ni afrontar. Desaprovechan la ocasión para mirar a nuevos complejos a la cara y trabajarlos, es perder una gran oportunidad de aprendizaje.

La revancha dentro de una relación que ha vivido el engaño es la venganza. Pagar con la misma moneda. No son pocos los engañados que se lanzan a buscar una amante para desquitarse. Cuando las emociones se remueven tanto, las premisas que se esconden detrás emergen y pueden llevar a sitios interesantes. El problema quizá ha sido cómo se ha vivido, cómo se ha entendido la pareja: como una inversión de futuro. Hemos dado para obtener algo a cambio. Dos errores: invertir y esperar. Los sabios dicen que el futuro de las acciones está en sí misma, sí se ama esperando algo, ya se está equivocado.

En el fondo la estafa se siente no tanto porque la pareja se ha ido con otra persona y nosotros no, si no porque él/ella ha sido feliz mientras la otra parte ha invertido en la relación” la mayor venganza no es ir a buscar un sustituto, sino ser felices.


Paranoias y espionaje

Al darse cuenta de que la persona que se tiene adelante es capaz de mentir, se enfoca la realidad de forma distinta. Muchos detalles nimiedades, se convierten en imanes que atraen la atención. Se puede vivir una paranoia y lo peor es mirar hacia delante y ver un panorama de desconfianza perpetua. Controlar se puede convertir en una obsesión. La pareja promete que nunca más va a ser infiel, pero no basta. La realidad es, que en el futuro nadie lo sabe. La vigilancia eterna es una opción que nos convertirá en desgraciados. La única salida es la confianza… ¿en la otra persona? NO...!!!. en nosotros mismos, confiar en que sí en el futuro vuelve a engañar, sabremos manejarlo, afrontarlo y en su caso, terminarlo. Así que en el lugar de invertir en estrategias de vigilancia, la mejor salida es hacerlo en uno mismo, en las fortalezas de cada uno. Sí la desconfianza se ha vuelto insufrible, siempre queda la opción de romper. Lo esencial es que la fidelidad ayude a crecer ya sea juntos o por separado.


Oasis

Algunas parejas dicen que el mejor sexo lo han disfrutado después de enterarse de la infidelidad. Notan como un rebote del enamoramiento. La culpa del infiel, mezclado con el miedo a que se rompa la relación con sesiones de charla profunda sobre la pareja… forma un coctel emocional y afrodisíaco. En los casos que existe este acercamiento sincero, la relación, lejos de romperse, se fortalece, siempre y cuando esta nueva a proximidad se rige para que no quede en un mero espejismo.

Sí, existe una opción positiva dentro de la infidelidad, siempre y cuando sirva para reconstruir la relación de pareja, con una visión realista de la condición humana, cuando me sirve para crecer como engañado desde mi esfera personal y emocional, cuando me sirve saberme falible y centrar las energías positivas de mi condición en lo que verdaderamente deseo, que sería mi pareja. Si ambos están en ese canal, en efecto la infidelidad se puede sobrepasar. Valorar al otro como es, de ambos lados de la pareja.

El "perdón" es el único final feliz de una infidelidad. Perdonar no significa forzosamente reconciliarse. Se puede perdonar y seguir; perdonar y romper, disculpar significa hacerse un regalo a uno mismo. Quitarse del resentimiento no superado convierte la infidelidad en un dolor crónico. Perdonar significa pasar la página no es algo que se pueda hacer instantáneamente. El dolor inicial no lo quita nadie. Para superar el resentimiento, para pasar la página, se debe subir un escalón, hay que mirar la situación desde un escalón más arriba. Abrir la visión y la mente, comprender la naturaleza humana y sobre todo asumirla.

La vida es así, compleja, emocional, inesperada.

Por Jenny Moix
El País Semanal
No. 1988
Domingo 2 de noviembre 2014.


martes, 16 de junio de 2015

LOS RASGOS PSICOLÓGICOS DEL MALTRATADOR

Los psicólogos o psiquiatras ponen en cuestión que el maltrato sea la consecuencia de una enfermedad, sino más bien se inclinan por una explicación que tiene que ver con un sistema desigual. Es decir, un abuso de poder o de dominación que afecta a la sociedad.

Un maltratador suele comenzar acosando a la víctima, reduciendo su libertad, aislándola de su entorno (familia, amigos, etc), socavando su autoestima, bloqueándola y minando su percepción de seguridad, trasformándola poco a poco en dependiente.

“Se enoja cuando salgo con mis amigas”, “Me dice que no me maquille demasiado”, “No le gusta que lleve una falda muy corta”, “No quiere que hable con mis compañeros de trabajo hombres”, son las frases más frecuentes de aquellas mujeres que sufren del maltrato psicológico por parte de sus parejas.

Reprender, tratar como una niña, considerarla inútil o torpe, haciendo que cambie su forma de ser o de vestir, son también maneras de maltratar.

El maltratador suele abusar también de su poder, ya sea económico o físico y logra que la mujer se sienta culpable de su manera de hablar, de pensar, de actuar, etc. El problema de la culpabilidad es muy frecuente y también puede derivar en lo que se conoce en un “Síndrome de Estocolmo”, donde se evitan las situaciones que puedan generar conflictos o confrontación para no pelear o hasta separarse.

El ciclo del maltrato suele comienza en la infancia del mismo abusador, en muchos casos, o en algún tipo de trauma que le ha ocurrido durante sus primeros años de vida(hasta la adolescencia). Puede que el maltratador haya vivido en un ambiente de mucha violencia física o verbal y haya tenido que padecer el miedo, el abandono, la represalia, el control excesivo, los golpes, etc.



LOS RASGOS DEL MALTRATADOR


Estas son las características principales de una persona con claro perfil de abusador, maltratador o golpeador:


  • Posesivo, dominante y exigente: una de las primeras acciones que toma es querer alejar a su pareja de la familia y de los amigos. ¿Cómo? Hablando mal de ellos, incomodándolos en público, queriendo “meter cizaña” en alguna discusión o problema, etc. Esto transforma la personalidad de la víctima, la priva del apoyo externo y la vuelve dependiente. Con el uso de la violencia ejerce el poder absoluto sobre los que hace, lo que piensa y lo que siente, aún en lo más íntimo de su ser.


  • Egocéntrico: el mundo siempre tiene que girar en torno a él, pero nunca lo reconoce. Se hace lo que a él le gusta en todo momento (la película, el restaurante, el lugar de vacaciones, las salidas) y si no, se enoja. La mujer es un simple “satélite” que tiene que moverse a su alrededor, dependiendo de lo que le quiere y estar para complacerlo. Todo debe estar bajo su control y si ella desea disfrutar un poco de su independencia, mostrará sus rasgos más violentos.


  • Mal temperamento: berrinches como los niños, pataletas, enfado, amenazas, mala cara, peleas, etc. Todo siempre está justificado por culpa del otro, no por razones internas. Dirá que tal actitud lo pone de mal humor, que tal respuesta es la causa de su enfado y una gran lista de etcéteras.


  • Ridiculizar o humillar públicamente: estando en una reunión familiar o una cena con amigos no tendrá problema en “mostrar”  a los demás los defectos de su pareja. “¿No les parece que está un poco excedida de peso?”, “siempre se equivoca”, “no sabe hacer la carne como a mí me gusta”, “es una desordenada”, etc. Esto lo hace para mantener a la mujer bajo control, insultando, denigrando, hiriendo. Como consecuencia, se va destruyendo la confianza y sólo se pensará en los errores. Nunca se alegrará por los progresos o éxitos y minimizará cualquier logro. Los fallos personales saldrán a la luz antes que las virtudes, para que tenga la sensación de que siempre está haciendo todo mal.


  • Controlador-paranoico: piensa que los demás se quieren aprovechar de él, de su dinero, de su poder, de sus contactos, de su sabiduría, de su experiencia, etc. Tiene una necesidad obsesiva de controlar a la pareja todos los días, mediante preguntas destinadas a buscar contradicciones. El maltratador vigila constantemente los movimientos de su víctima, queriendo saber dónde está su novia o esposa, con quién se encuentra, a qué hora regresa, qué hace y qué no, con quién habla, por qué se retrasa unos minutos, etc. Considera a la otra persona su posesión, su objeto, no una persona con vida propia.


  • Violento y agresivo: empieza de a poco rompiendo de platos a muebles o vidrios, golpeando a las paredes, tirando cosas al suelo o contra la persona, etc. Si se llega a este punto, es preciso hacer la denuncia y huir inmediatamente de él, no darle más oportunidades.

Parece muy simple de conseguir pero no lo es ya que el maltratador mantiene “atada” a la víctima de diferentes maneras, con  una gran carga psicológica. Sin embargo, si varios de estos puntos te suenan familiares, estás en un problema que debes solucionar antes de que sea demasiado tarde.

-CL-